Creo que hasta me sorprende que aún sigo escribiendo en este blog. Digo, siempre dejo las cosas a medias, me canso de continuar con aquello y sólo lo dejo. Pero esto no. Llevo más de cien entradas escritas y aún no me he detenido con esta mierda.
Acabo de dejar mi ojo abierto para tocarlo y presionarlo suavemente con el dedo. Me encanta hacer eso, siempre he querido presionar un ojo humano para saber si se siente como un juguete de goma.
Pensé en eso esta tarde, en por qué no me he cansado de escribir aquí. En ese momento, ignoraba lo obvio. Nunca puedo hablar de toda esta basura con nadie, eso me jode y mucho. Por eso aquí puedo escribir, y escribir, y escribir y decir mierda sin problemas. Es tan fácil y tan agradable que ya no es nada sorpresivo el que no haya abandonado eso tras un mes de entradas.
Ayer le toqué el pene a J. Con mucho menos significado que antes. No fue del todo, sólo le puse la mano encima del pantalón porque quería hacer sentir a P algo incómodo. Creo que quizás le ha molestado. Hoy no le hablé hasta que casi fue hora de irnos a casa. Le dije "hola" y luego "estoy tratando de iniciar una conversación" como me dice tan seguido. "Yo estoy tratando de evitarla", fue lo que me respondió. Reconozco que merece poder vengarse, llevo días evitando conversar mucho con él. No sé por qué, quizás porque me avergüenzo internamente de haberme comportado como una zorra los últimos días. Estoy algo hipersexualizada, me preocupa mi propio comportamiento. Mis "amigos" (a quienes no les tengo demasiado apego) comienzan a evitar que yo siga con mi comportamiento auto-destructivo de vez en cuando, para variar. P me preguntó ayer por qué hago eso (se refiere a mi promiscuidad), que aún soy demasiado pequeña para irme con esa mierda y todo eso. V escondió mis cigarrillos, que finalmente me devolvió luego de rogarle (por lo que estoy muy agradecida ya que no quiero gastar tantos de mis Marlboros), porque dijo que no quería que yo fumase. Si de verdad les importa algo, lo aprecio. Aunque sea un poco. Todo es una mierda.
Volviendo a lo de hoy con J, él no quiso hablar. Justo cuando dijo eso yo tuve que contener un chillido, un sonido metálico, como el de una maquina que se ha estropeado. Un chirrido de que me sentía dolida. Y se lo dije "ahora me siento dolida". No le importó demasiado así que hice lo que me pareció más fácil: huí al baño y me escondí allí para llorar un poco. R entró al baño y tuve que quedarme quieta y en silencio. Al volver con todo el grupo sentado, quería decirle que viniera para hablar con él. De verdad que lo necesito, mi padre se pasó la mayor parte de la semana encerrado en su habitación. Hoy dejó la puerta abierta, pero permanece allí saliendo únicamente un par de veces. Necesito hablar. Mientras veía a J allí sentado, sin querer hablarme, sentí ganas de llorar. De verdad, me sentí como el ser humano más deplorable, estúpido y patético del mundo. Ya me sentía aún peor.
C rió de que yo chupe penes a cada rato y me enojé muchísimo. Estoy furiosa con él. Mi única excusa es que esto va más allá de lo que puedo controlar; no escogí tener un vacío emocional. D me llamó puta barata, no exactamente, más bien mandó a preguntar que si me gustaba que me llamaran así. No le importa si me mato, ya la verdad me es indiferente si le importa o no. No valgo nada, y ellos, las personas de un limitado grupo de gente que yo puedo decir que quiero de verdad, me lo restriegan a cada rato. Estoy más sola que nunca, es una puta mierda.
Es mi terapia, para tratar un poco mi vacío emocional. Es la terapia que consiguió que me cese el dolor en el pecho: cigarrillos, promiscuidad y escritura. No sé si ellos comprendan en realidad que cada mierda que dicen de verdad me afecta. Lo más posible es que no entiendan que por el hecho de que les quiera tienen un control peligroso sobre mí. Ya ni me controlo a mí misma, ya no soy yo. Sigo sin poder matarme, estoy confundida y ofuscada. Me siento perdida en medio de un inmenso, solitario y oscuro maizal del que me es imposible salir.
Nos estuvieron llamando últimamente con el consejero espiritual, a muchos de mi salón de clase. La razón es que el hijo de puta fanático religioso cree que estuvimos jugando a la Ouija. Sí, lo hicimos. No funcionó, no hablamos con nadie. Pero eso a él no tiene qué importarle.No lo hicimos en la escuela y no invitamos a nadie, no muchos. Fuera de allí, les dijimos a algunos. J nos pedía que no dijésemos nada. Yo no dije nada, la verdad no había mucho qué decir. Me sentí asustada cuando me llamaron a mí, porque había mucho por lo que pudieron haberme llamado: los cigarrillos, el incidente en que nos encontraron a mí y a J escondidos, el miércoles cuando no quería entrar a la iglesia y dije que yo oía desde afuera (sí estaba oyendo desde afuera, dije que no quería entrar porque había mucha gente aunque en realidad me sentía mal por todo lo relacionado con mis problemas en casa. Eso no lo pude decir al maestro). La verdad, lo de la Ouija fue lo último que se me ocurrió como razón para ser llamada por el consejero espiritual. El hombre es intimidante, se las da de poderoso. Lo odio. Sus hijas son miserables. Es un hijo de puta.
No tengo demasiados problemas, son muy pocos. Nada fuera de lo común. Mucha gente pasa por cosas peores y lo mío es totalmente común, no es nada importante.
De vivir, no me casaré. Hoy en día, el divorcio ha dejado de ser una posibilidad en un matrimonio y ha pasado a ser una etapa final, casi un requisito o algo inexorable en una unión legal. Es una mierda.
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Friday, September 28, 2012
Friday, September 14, 2012
Tanto amor, tan enfermizo.
Hoy tuvimos una salida de la rutina escolar: visitamos un museo. Es un sitio interesante, todo es interactivo y hay tantas actividades que me suena a una guardería. Explican de forma gráfica cosas básicas de la física y las distintas ciencias, además hay un acuario. Obviamente, nadie estaba interesado en qué podían aprender con ello, sólo querían ir allí a joder y mover las cosas que hacían ruidos, emitían luces o los entretenían por un rato.
Anduve todo el día de aquí para allá, pasando entre los brazos de mis compañeras de clase y, cuando tenía la oportunidad, vagabundeaba por mi cuenta entre las exhibiciones, los baños y los corredores. Aguanté la mañana entera con una botella de té de limón y un yogurt de fresa. Me la pasé con cara de enojo, tristeza, aburrimiento y vacío. Todo perfecto, nadie preguntó. Permanecí casi todo el tiempo así, pareciendo una muñeca de trapo o como con la mente en otro mundo. Caminé mucho rato detrás de R y M, una amiga que seguro he mencionado antes sin ningún nombre. Yo actuaba como si fuera una madre: caminaba aburrida algo alejada de ellas dos, mientras ambas reían y participaban en las actividades emocionadas; mientras tanto, yo tomaba las fotografías cuando me lo pedían y sostenía el teléfono celular de R mientras ellas corrían. De verdad me sentía como una mujer de cuarenta años o menos que cuida a sus dos hijas mientras envidia a su esposo que pudo quedarse en casa o en el trabajo.
Sí tenía la mente en otro lado. Estaba pensando en lo de suicidarme. Leer Las Vírgenes Suicidas me ha motivado en gran manera a matarme. Casi parece que la valentía cobarde de cinco adolescentes rubias se vuelve tentadora al escuchar sobre ellas. J no fue y, si soy sincera, me pareció mucho mejor así. Anoche fue una pesadilla. Primero, lo que no fue una pesadilla: me lavé el cabello, intenté hacer una vela aromática casera con una naranja y aceite de cocina, (aquí comienza lo que me pareció horrible) para finalmente entrar en un estado de cierto no espacio-no tiempo. Era tan extraño, alucino a cada rato. Apenas tengo memorias de mi vida y el tiempo pasa de manera extraña y anormalmente lenta. Anoche creí haber pasado horas duchándome, luego noté que no parecía haber pasado mucho. Me duché de forma extraña, errática, por así decirlo aunque suene ridículo utilizar esa palabra para describir algo tan trivial. Me lanzaba al cuerpo todos esos productos químicos uno tras otro, mezclando todo y como asfixiándome, haciendo lo posible por huir con rapidez. Se mezclaba el jabón de aroma a coco con el champú de aroma a frutas y se sentía todo tan desagradable y entremezclado que ahora, al querer recordar cómo fue, el recuerdo está recortado y me causa un leve ataque de ansiedad. Irreal y horrendo (me gustó).
Durante el recorrido, busqué numerosas veces a C con la mirada. Lo buscaba entre las muchas personas, y también a D, que, la mayor parte del tiempo, iba con él. Si se me acercaba, me iba en cuanto podía. No quería estar con él, sólo saber que estaba allí, dónde estaba y qué hacía. Parecía ser que temía el que, de un momento a otro, desapareciera. Tendría qué ver con esto de suicidarse, es porque si muero no voy a poder verlo más y temo perderle, porque le quiero. Parecía, de nuevo, una madre. Aburrida entre las exhibiciones para niños curiosos mientras me fijaba en que mis dos hijas y mis dos hijos estuviesen bien. En cierto momento bajé al baño sola, fue una buena oportunidad. Caminé lento, sin prisas por volver con ese grupo de niños que se las dan de mayores. Estar sola fue una bendición. Al principio, bajamos al acuario. En el acuario, haciendo la fila y viendo los peces, tuve otra idea. Me dí tiempo para pensar; era igual, la fila andaba como si hubiese un accidente de tráfico y todos fueran conductores curiosos andando con lentitud junto a la escena. Veía a los peces en las peceras y pensé en el trauma de la pecera, de La Elegancia del Erizo. Pensaba en esos animales, confinados a un espacio pequeño para vivir sus míseras vidas moviéndose en algunos escasos metros, en una caja que, cruelmente, tiene una pared de cristal que les hace pensar en que hay un mundo más allá al que es fácil ir, que ya residen en él. Esos peces son muy similares a nosotros. Quizás vivimos en una mísera pecera de algún museo de historia natural, y creemos que esa pecera de unos cuantos metros es un sitio enorme y apenas podemos descubrir una parte de él. Eso es lo que creen los peces, que su pequeña prisión en realidad es enorme. Miramos fuera y vemos el universo, creyendo ser parte de la inmensidad. Entre tanto, seres más grandes nos miran desde afuera, y nosotros no podemos ver los rostros de los niños pegados al cristal. El guía dijo que los peces no pueden vernos como tal, pero que no tocáramos el cristal porque eso alteraba su pequeño mundo, su tranquila existencia sin sentido. Así vienen los terremotos. Cuando un niño gigante que se separó de las manos de su madre corre excitado hacia una pecera y golpea contra la pared de vidrio. Yo miraba la salida de emergencia del acuario, y pensaba que incluso podría ser fácil sólo salir de allí e irme. Nadie repararía en mí, todos estaban absortos mirando los peces encerrados e igual nadie se fija en mí, yo no llamo la atención.
Comienzo a tener cierto desprecio por J. Quiero que se aleje. Es como yo, eso supongo, y eso es lo que lo hace insoportable. Expresa tan poca empatía hacia todo y tal cinismo a la muerte que es molesto. Aún así, no puedo evitar quererlo mucho. Deseo que se vaya y, al mismo tiempo, que se quede muy cerca. Es una alucinación contradictoria desagradable y agradable.
Creo que podría definir mis sentimientos hacia él con la letra de Aneurysm. Me sorprende que la letra, independiente de su verdadero significado, expresa de forma literal lo que creo, siento y pienso. En especial la frase de Love you so much, it makes me sick. Es totalmente literal. Lo quiero tanto que me siento enferma físicamente (un dolor constante en el pecho, más fuerte en el lado derecho y más molesto en el izquierdo. Además de lo psicológico: desde que lo quiero me siento diferente y perdí totalmente la noción del tiempo, cabe decir que ha aumentado mi deseo suicida). La frase que atribuía a él en la canción, como si la primera parte la cantara yo como un mensaje hacia él (por cierto, la que le atribuía era la de she keeps it pumpin' straight to my heart), en realidad no creo que se la deba atribuir a él. Más bien a mí, cambiando el ella por él. Desearía una sola cosa, sólo una. Que, antes de morir, me diga una vez que me quiere. Sólo quiero saber si represento algo mínimo en él. Es un pequeño deseo que jamás voy a poder cumplir. No represento nada. Antes de irme a casa, C me miró una última vez, inexpresivo desde las escaleras que dan a la primera planta de la escuela. Por un sólo segundo. Casi parecía que me daba una última mirada creyendo que sería la última vez que me vería con vida. En ese instante, pasé de ser su madre a ser su hija. La pequeña hija de papá que algún momento pensó en fornicar con él.
Por cierto, le pregunté a D "Si yo me matara, ¿a ti te importaría?". Me respondió "Obviamente sí, me importaría mucho". Simplemente dije "yo sé que no" mientras él insistía que sí. Fue un lindo detalle, de veras lo quiero. J, en cambio, dijo que le parecería divertido. No sé si habla en serio, en mi punto de vista si él se matara también sería divertido. Si es en serio, soy ridícula. No debo preocuparme por eso, si es como yo entonces le divierte pero, de alguna forma, podría llegar incluso a extrañarme. No lo creo. Tendré que conformarme con que al menos va a recordarme, espero.
Estoy casi segura de que a D le gusta R. Ella se puso a bailar, pegando el culo contra el bulto en el pantalón de varios compañeros de clase. D miraba de forma nerviosa constantemente, o eso me parecía. Si es así, me sentí muy mal por él. Creo que es cierto.
Con él sucede como con A. Lo quiero, aunque no del modo en que lo quiero para mí. Lo quiero del modo en que mi amor es tal que deseo que sea feliz, que vaya a fornicar y a amar muchas veces y termine siendo feliz con alguien a quien ama. Creo que por fin sé qué es el amor, el verdadero, que no desea egoísmos. Es empalagoso, y, a la larga, una experiencia humana que me alegro de haber podido vivir, aunque me cause un molesto dolor físico. Experimento un tipo de amor que no muchas personas pueden experimentar, no es el amor común de "te amo y te quiero para siempre a mi lado". Es un amor tan real como extraño.
Incluso podría decir que, exteriormente, estoy actuando como una persona tan normal que tengo miedo de empezar a serlo. Quien con monstruos luche cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Será una pena si muero sin haber leído al menos una vez a Nietzsche.
Anduve todo el día de aquí para allá, pasando entre los brazos de mis compañeras de clase y, cuando tenía la oportunidad, vagabundeaba por mi cuenta entre las exhibiciones, los baños y los corredores. Aguanté la mañana entera con una botella de té de limón y un yogurt de fresa. Me la pasé con cara de enojo, tristeza, aburrimiento y vacío. Todo perfecto, nadie preguntó. Permanecí casi todo el tiempo así, pareciendo una muñeca de trapo o como con la mente en otro mundo. Caminé mucho rato detrás de R y M, una amiga que seguro he mencionado antes sin ningún nombre. Yo actuaba como si fuera una madre: caminaba aburrida algo alejada de ellas dos, mientras ambas reían y participaban en las actividades emocionadas; mientras tanto, yo tomaba las fotografías cuando me lo pedían y sostenía el teléfono celular de R mientras ellas corrían. De verdad me sentía como una mujer de cuarenta años o menos que cuida a sus dos hijas mientras envidia a su esposo que pudo quedarse en casa o en el trabajo.
Sí tenía la mente en otro lado. Estaba pensando en lo de suicidarme. Leer Las Vírgenes Suicidas me ha motivado en gran manera a matarme. Casi parece que la valentía cobarde de cinco adolescentes rubias se vuelve tentadora al escuchar sobre ellas. J no fue y, si soy sincera, me pareció mucho mejor así. Anoche fue una pesadilla. Primero, lo que no fue una pesadilla: me lavé el cabello, intenté hacer una vela aromática casera con una naranja y aceite de cocina, (aquí comienza lo que me pareció horrible) para finalmente entrar en un estado de cierto no espacio-no tiempo. Era tan extraño, alucino a cada rato. Apenas tengo memorias de mi vida y el tiempo pasa de manera extraña y anormalmente lenta. Anoche creí haber pasado horas duchándome, luego noté que no parecía haber pasado mucho. Me duché de forma extraña, errática, por así decirlo aunque suene ridículo utilizar esa palabra para describir algo tan trivial. Me lanzaba al cuerpo todos esos productos químicos uno tras otro, mezclando todo y como asfixiándome, haciendo lo posible por huir con rapidez. Se mezclaba el jabón de aroma a coco con el champú de aroma a frutas y se sentía todo tan desagradable y entremezclado que ahora, al querer recordar cómo fue, el recuerdo está recortado y me causa un leve ataque de ansiedad. Irreal y horrendo (me gustó).
Durante el recorrido, busqué numerosas veces a C con la mirada. Lo buscaba entre las muchas personas, y también a D, que, la mayor parte del tiempo, iba con él. Si se me acercaba, me iba en cuanto podía. No quería estar con él, sólo saber que estaba allí, dónde estaba y qué hacía. Parecía ser que temía el que, de un momento a otro, desapareciera. Tendría qué ver con esto de suicidarse, es porque si muero no voy a poder verlo más y temo perderle, porque le quiero. Parecía, de nuevo, una madre. Aburrida entre las exhibiciones para niños curiosos mientras me fijaba en que mis dos hijas y mis dos hijos estuviesen bien. En cierto momento bajé al baño sola, fue una buena oportunidad. Caminé lento, sin prisas por volver con ese grupo de niños que se las dan de mayores. Estar sola fue una bendición. Al principio, bajamos al acuario. En el acuario, haciendo la fila y viendo los peces, tuve otra idea. Me dí tiempo para pensar; era igual, la fila andaba como si hubiese un accidente de tráfico y todos fueran conductores curiosos andando con lentitud junto a la escena. Veía a los peces en las peceras y pensé en el trauma de la pecera, de La Elegancia del Erizo. Pensaba en esos animales, confinados a un espacio pequeño para vivir sus míseras vidas moviéndose en algunos escasos metros, en una caja que, cruelmente, tiene una pared de cristal que les hace pensar en que hay un mundo más allá al que es fácil ir, que ya residen en él. Esos peces son muy similares a nosotros. Quizás vivimos en una mísera pecera de algún museo de historia natural, y creemos que esa pecera de unos cuantos metros es un sitio enorme y apenas podemos descubrir una parte de él. Eso es lo que creen los peces, que su pequeña prisión en realidad es enorme. Miramos fuera y vemos el universo, creyendo ser parte de la inmensidad. Entre tanto, seres más grandes nos miran desde afuera, y nosotros no podemos ver los rostros de los niños pegados al cristal. El guía dijo que los peces no pueden vernos como tal, pero que no tocáramos el cristal porque eso alteraba su pequeño mundo, su tranquila existencia sin sentido. Así vienen los terremotos. Cuando un niño gigante que se separó de las manos de su madre corre excitado hacia una pecera y golpea contra la pared de vidrio. Yo miraba la salida de emergencia del acuario, y pensaba que incluso podría ser fácil sólo salir de allí e irme. Nadie repararía en mí, todos estaban absortos mirando los peces encerrados e igual nadie se fija en mí, yo no llamo la atención.
Comienzo a tener cierto desprecio por J. Quiero que se aleje. Es como yo, eso supongo, y eso es lo que lo hace insoportable. Expresa tan poca empatía hacia todo y tal cinismo a la muerte que es molesto. Aún así, no puedo evitar quererlo mucho. Deseo que se vaya y, al mismo tiempo, que se quede muy cerca. Es una alucinación contradictoria desagradable y agradable.
Creo que podría definir mis sentimientos hacia él con la letra de Aneurysm. Me sorprende que la letra, independiente de su verdadero significado, expresa de forma literal lo que creo, siento y pienso. En especial la frase de Love you so much, it makes me sick. Es totalmente literal. Lo quiero tanto que me siento enferma físicamente (un dolor constante en el pecho, más fuerte en el lado derecho y más molesto en el izquierdo. Además de lo psicológico: desde que lo quiero me siento diferente y perdí totalmente la noción del tiempo, cabe decir que ha aumentado mi deseo suicida). La frase que atribuía a él en la canción, como si la primera parte la cantara yo como un mensaje hacia él (por cierto, la que le atribuía era la de she keeps it pumpin' straight to my heart), en realidad no creo que se la deba atribuir a él. Más bien a mí, cambiando el ella por él. Desearía una sola cosa, sólo una. Que, antes de morir, me diga una vez que me quiere. Sólo quiero saber si represento algo mínimo en él. Es un pequeño deseo que jamás voy a poder cumplir. No represento nada. Antes de irme a casa, C me miró una última vez, inexpresivo desde las escaleras que dan a la primera planta de la escuela. Por un sólo segundo. Casi parecía que me daba una última mirada creyendo que sería la última vez que me vería con vida. En ese instante, pasé de ser su madre a ser su hija. La pequeña hija de papá que algún momento pensó en fornicar con él.
Por cierto, le pregunté a D "Si yo me matara, ¿a ti te importaría?". Me respondió "Obviamente sí, me importaría mucho". Simplemente dije "yo sé que no" mientras él insistía que sí. Fue un lindo detalle, de veras lo quiero. J, en cambio, dijo que le parecería divertido. No sé si habla en serio, en mi punto de vista si él se matara también sería divertido. Si es en serio, soy ridícula. No debo preocuparme por eso, si es como yo entonces le divierte pero, de alguna forma, podría llegar incluso a extrañarme. No lo creo. Tendré que conformarme con que al menos va a recordarme, espero.
Estoy casi segura de que a D le gusta R. Ella se puso a bailar, pegando el culo contra el bulto en el pantalón de varios compañeros de clase. D miraba de forma nerviosa constantemente, o eso me parecía. Si es así, me sentí muy mal por él. Creo que es cierto.
Con él sucede como con A. Lo quiero, aunque no del modo en que lo quiero para mí. Lo quiero del modo en que mi amor es tal que deseo que sea feliz, que vaya a fornicar y a amar muchas veces y termine siendo feliz con alguien a quien ama. Creo que por fin sé qué es el amor, el verdadero, que no desea egoísmos. Es empalagoso, y, a la larga, una experiencia humana que me alegro de haber podido vivir, aunque me cause un molesto dolor físico. Experimento un tipo de amor que no muchas personas pueden experimentar, no es el amor común de "te amo y te quiero para siempre a mi lado". Es un amor tan real como extraño.
Incluso podría decir que, exteriormente, estoy actuando como una persona tan normal que tengo miedo de empezar a serlo. Quien con monstruos luche cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Será una pena si muero sin haber leído al menos una vez a Nietzsche.
Wednesday, August 15, 2012
Vete a la mierda, puta de secta
Primero que nada, quiero decir que estoy algo enojada con una "amiga". Ayer me dijo que tenía "una obsesión por parecer mala". Sólo tuve ganas de decirle "... Soy depresiva. No me rajo las venas por parecer nada, lo hago porque estoy mal". Es increíble. Odio muchas cosas, de las cuales dos son aplicables a este caso: que alguien crea conocerme aunque no sea así, entonces diga algo sobre mí que nada tiene que ver conmigo porque cree tener una inteligencia y conocimiento de mí enorme y que me acrediten cosas, malas o buenas, que nunca he hecho.
Comenzó porque dije que me gustaba el satanismo. Según ella "eso es por pura moda. No es verdad, la otra vez me dijiste que creías en Dios". Ella vive en el pasado, todo el tiempo comenta lo que he dicho o hecho para afirmar cosas sobre mí que desconoce. Ya que es una persona que vive en masa (hace todo porque los demás lo hacen: su lenguaje, vestimenta, gustos, etc.), cree por obligación auto-impuesta que todo el mundo hace exactamente lo mismo. Es deplorable.
Cree que hago lo que hago con el objetivo de llamar la atención o, como ha dejado más obvio, con el objetivo de aparentar algo. En su cerebro mediocre no cabe la idea de que yo me interese por el satanismo (ya no tanto, me di cuenta de que el satanismo es, a su manera, casi tan enfermo como el fanatismo religioso por Dios. Pero nunca tan enfermo), por el snuff, gore, violencia, suicidio, masoquismo, sadismo, etc., porque me gustan a mí como persona, y no porque desee, como tiende a hacer ella, aparentar algo frente a un grupo de monos sin cerebro que hablan como si fueran adultos aunque sus mentes tienen la madurez de un recién nacido. Gracias a las prácticas al pelear con la religiosa de mente cerrada que es mi madre, aprendí que es mejor callarse frente a esos imbéciles. Simplemente porque su ignorancia es tal que hablar con algo de lógica, para ellos, es como proferir ruidos de animales. Muchas veces me ha mandado a callar al decir algo perfectamente racional, pero que, según ella, forma parte de mi "forma de pensar estúpida". La tradición de los quince años, en algunas partes del mundo, o dieciséis años, en otras partes, me parece estúpida en innecesaria. ¿Para qué una fiesta? No te conviertes en mujer ni nada parecido, la verdadera transición fue cuando se alcanzó la pubertad. Debería celebrarse más cuando a una niña le sangra la vagina por primera vez. Esa fiesta es una excusa para que las niñas malcriadas puedan vestirse con la clase de la cual carecen y puedan actuar con la sofisticación que no tienen, para que todos les digan lo importantes y valiosas que en realidad no son. No se es valioso por el hecho de ser un humano o un organismo vivo. Es valor, como el respeto, debe ganarse por medio de la propia sabiduría, sabiduría que esas imbéciles defecan a diario a fin de sacar cualquier rastro de inteligencia de sus cuerpos.
Y ella dijo, como no podía ser de otra forma, que sí era muy importante porque te hacías mujer (sigo sin entender qué cambia en tu cuerpo o mente, volviéndote más madura, al momento de cumplir una año más de edad en el cual no hay ninguna diferencia significativa con el resto de tus cumpleaños). Que yo estaba equivocada (diciendo esto después de un bien rato de no dar un solo argumento irrefutable), que yo decía eso porque tenía "una forma estúpida de pensar". Y, aún, ni un sólo argumento para sustentar su palabras. Es del tipo de persona que cree que el que grita más fuerte es el que más razón tiene.
Otra vez, dijo que era estúpida por estar en contra de comer carne. Ya que los animales sienten y nos era imposible determinar que no tienen emociones y pensamientos. No podemos ver las mentes de los animales, no podemos estar seguros aunque los científicos digan que no piensan. Somos tan animales como ellos, pero con trajes caros. Por tanto, ellos deben pensar y sentir como nosotros lo hacemos, tan sólo no pueden comunicarnos sus ideas a nosotros.
Dudo que ella siquiera haya visto en qué condiciones matan a los animales. Ha de pensar que les dan una inyección indolora que los sume en una muerte que no sienten.
Luego vino con que si no comemos carne no podríamos comer nada. Dije: "Hay frutas, verduras, setas y una enorme cantidad de nutrientes en la naturaleza, de seres que no tienen emociones ni pensamientos, que podemos usar como reemplazo del canibalismo". Me mandó a callar, como si tuviera autoridad para hacerlo, pero preferí callarme.
Creo que mi madre vio los cortes en mis brazos. Sí es así, lo manejó con mucho control. La otra vez se puso histérica en el aeropuerto y me gritó porque dije que quería poder viajar con alguien con el cual pudiera decir groserías. Sólo dijo "me preocupa que seas depresiva". Me dio asco. Los intercambios de sentimientos de preocupación o cualquier otros no me gustan nunca, me ponen incómoda. También estoy asustada. Hoy el maestro de inglés me vio los cortes en los brazos y me preguntó qué era eso. Culpé a Polly. No se lo creyó, tengo que quitarme estar cicatrices ya mismo, no sé cómo, pero tengo qué. Creo que quizás pueda enviarme con la psicóloga escolar, no quiero que esa mujer con aire lúgubre me "ayude". Los psicólogos me ponen nerviosa, y quiero estudiar psicología, eso si estudio. Si alguna vez voy con uno, que quiero aunque me incomoden, será cuando sea mayor y mis padres estén muertos o no sepan nada, y que no me conozca. No me gustaría quebrarme. No me agrada derramar mis lágrimas frente a desconocidos, a veces ni conocidos, sólo a gente que amo. No amo a mis padres, les "quiero", es una obligación social-biológica impuesta. No los odio, no quiero hablarles.
Voy a tratar de ponerme algo de agua de caléndulas y esperar que me sirva. También tengo que cubrirme el tatuaje con algo de maquillaje. A mi maestro le dije que lo hice con un boli y que es por un grupo (no un cantante porque lo último que quiero es que, después de ver que me rajo las venas, vean que mi ídolo es un depresivo drogadicto y anti-cristiano que se mató, según informes oficiales). Ahora opto por algo mucho mejor y menos obvio: cortarme la parte de atrás del cuello. Tengo el cabello largo y nunca me lo recojo. No se vería y la arteria que va por ese lado del cuello está muy profunda como para que mis cortes me maten. Es parasuicidio, porque soy muy cobarde y empática.
Estoy contenta. Hoy pude hablar mucho con J. Me alegró. Le conté lo que pasó con Marcus. Le estaba dibujando con un rotulador negro en el brazo algo en chino a Marcus. Cuando acabó me dijo "¿Quieres uno?" Le respondí que no y dijo "¿Y si él te lo hace?". Le dije antes que no le dijera a D sobre que yo le había contado. Luego dijo "¿Quieres hacérselo tú?". Lo miré con cara de que quería matarlo, pero debo admitir que fue increíblemente ingenioso. Unas compañeras de clase con las que estuve durante un rato en compañía de P y J, dijeron. "Ustedes se parecen mucho. Deberían casarse", hablaba de J. "No tiene vagina", respondí. Él no se quiere casar nunca. Me sorprende que pensamos exactamente igual respecto a engendrar. Creía que nadie pensaba como yo respecto a eso, pero no le di mayor importancia. Me sorprendí mucho hoy cuando le dije que ahora estaba a favor del aborto, en contra de la prevención y ayuda a los suicidas, a favor de la facilitación del suicidio y que creía que engendrar y no abortar era egoísta, porque era traer a un mundo miserable a un ser miserable sólo por la experiencia de una mascota que durará varios años y que tuviese la capacidad de hablar. Él dijo que pensaba exactamente lo mismo que yo y juro que me puse muy contenta y alegre de ver que de verdad somos tan increíblemente compatibles.
No me importa si tiene pene o vagina, me casaría con él sin pensarlo.
Algo que no me gusta de suicidarme ahora es que moriría sin follar.
De sólo imaginarlo, poder vivir en la misma casa para poder hablar y hablar sobre cosas que para nadie más tienen sentido.
Él se me parece más a Kurt Cobain. Es rubio, tiene un peinado parecido a uno de los que tuvo Kurdt en las muchas veces que estuvo de cabello corto. Eso no tiene qué ver, tiene qué ver que me siento increíblemente identificada con él. Lo quiero, pero no lo amo. Ojalá.
Le tengo cierto odio porque me recuerda a mi padre. Voz suave, baja y grave. Eso me enferma, con lo mucho que me hace sentir mal pensar en él. Aún así es una estupidez.
Hablo en serio. Joder, sí me casaría con él. No tendría qué haber afecto, sólo quiero conocerlo. Tal vez a él le enferme el afecto tanto como a mí. Lo parece. Odia los arcoíris. Con C hablo de muchas cosas, principalmente de mis propios problemas. Con J aún no tengo esa confianza, pero quisiera tenerla. Aunque no quiero aburrirlo con tanta mierda.
Hoy estábamos en una charla religiosa (mierda). El tipo se la pasaba afirmando todo, sin nada de respeto. "Los que no creen en Dios son ignorantes, blah, blah, blah". Piden respeto pero los muy hijos de puta afirman como cacatúas parlantes y repiten todo mecánicamente. Pusieron a J a leer las letras de una canción religiosa. ¿La razón? Porque, según el imbécil que hablaba y hablaba de Dios y mesuraba el amor de mis compañeros poco o nada religiosos hacia Dios según si habían hecho o no un dibujo de cuánto amaban a Dios, J no estaba leyendo las letras de la canción. Me parece un abuso. Ya otra maestra siempre dice que J no es ateo, que "quiere llamar la atención". En sus cerradas cabezas, como en la de mi "amiga", nadie piensa por sí mismo. Igual pasa con los pensamientos de mi madre. Son gente que está tan acostumbrado a pensar en masa (ni pensar, siquiera), que creen que los demás hacen lo mismo, que siempre andan tratando de aparentar y no consiguen ideas propias sino que alguien se las mete en la cabeza. Acusan a los demás con eso porque saben que los describe a sí mismos perfectamente aunque quieren negarlo. Me dan pena, saben eso y es lo único que saben. Se creen tan jodidamente sabios cuando son una masa de ovejas ignorantes.
Él leía las letras miraba con cara de querer matar a todo mundo. Esas letras te hacen afirmar un montón de cosas "amo a Dios", "Dios es esto y aquello para mí", "es lo más importante". Los religiosos tachan a los hippies, por oír rock e ir con drogas, de inadaptados. Curiosamente, todas las ideas hippies (paz, unificación, todo lo que necesitas es amor), son las mismas cosas que ellos repiten como las bases de su religión cada vez que nos hablan. Son tan imbéciles que parecen ni notarlo. Eso es, copien a los hippies y luego insulten, es porque se odian e intentan buscar a lo que copiaron en primer lugar (lo más parecido) para poder expresarlo sin parecer retrasados frente a un público.
Lo peor de todo el asunto es que tuve que cantar. Hubiera preferido la clase de mates que es la que nos saltamos por ir a esa charla religiosa. Tuve que cantar esa vomitiva canción y el bastardo dijo que no canté, por lo que quiere que cante mañana frente a toda la clase. No voy a cantar, ya tuve que mascullar esa mierda y no voy a hacerlo de nuevo. No hay una sola norma escolar que diga que puede obligarme a eso. No he irrespetado nada y no voy a hacer lo que él quiere sólo por su percepción.
Sus hijas son miserables, C me contó. Cada vez que va camino a la iglesia las ve mirando con monotonía por la ventana. Son dos. Me recuerdan a las vírgenes suicidas, con vidas miserables. Pero el padre de ellas es peor. Si él fuera mi padre, ya no tendía empatía ni nada. A la mierda, se habría jodido. Ya me habría matado. Ahora me mantengo aquí no sólo por cobardía, que se disminuye de mí cada día, sino por mi empatía humana.
Él puede irse al infierno. Nos mandó el dibujo de nuevo. ¿Por qué tendría que hacerlo, si no siento nada en especial por Dios? Hasta el momento, al menos en su presencia, no he blasfemado, ni irrespetado su estúpida forma de vida, ni sido irreverente. He seguido, por más enfermo que me parezca, sus inútiles rituales de oración, cultos de alabanza y cánticos que parecen sacados de una secta. No tienen derecho a obligarme. Reciben a gente de todas religiones en ese antro únicamente para lavarles el cerebro y encerrarlos en un ghettizarlos. Sólo buscan hacer a todos de los suyos, parecen una verdadera secta. Me niego a hacer eso, es humillante. Mi madre dice que lo haga, para no ganarme problemas, con su hostilidad de siempre. No voy a hacerlo. En ningún momento me dijeron que porque un gigante religioso alargado, fanático y estúpido tenga una percepción de mierda respecto a si sigo o no sus normas tengo que humillarme y afirmar públicamente cosas que no creo ni siento ni pienso.
No entiendo como es que sus hijas no se matan. Están en la adolescencia, su juventud se va, sus vidas son una mierda y están tan encerradas mental como físicamente. Estoy segura de que si el tipo ese viera a su hija escribiendo así como hago yo ahora diría "¿Qué haces?" y la forzaría a mostrarle lo que escribe, lo leería y jodería más su vida. El tipo no tiene respeto por nada, ni por los demás, los pensamientos ajenos, los ideales ajenos, la independencia de sus hijas ni las vidas de ellas. Es Hitler, pero un Hitler tipo Dios: sólo hace que todo mundo haga lo que él quiere con intimidación mezclada con amabilidad, y si no haces lo que quiere te intimida. Creo que me pondría a tartamudear si me ve a la cara diciendo "¿Por qué no vas a cantar?". Tartamudeé, aterrada, hoy inventando una excusa para los cortes de los brazos. Juro que no pensé que un maestro pudiera verlos. Mierda, debí haberme cubierto. No me importa, es mi vida, mi brazo, mi piel, mi privacidad. Ojalá por una vez respeten un poco los límites ajenos en lugar de meterse en todo como los estúpidos que son. Desearía que murieran.
Comenzó porque dije que me gustaba el satanismo. Según ella "eso es por pura moda. No es verdad, la otra vez me dijiste que creías en Dios". Ella vive en el pasado, todo el tiempo comenta lo que he dicho o hecho para afirmar cosas sobre mí que desconoce. Ya que es una persona que vive en masa (hace todo porque los demás lo hacen: su lenguaje, vestimenta, gustos, etc.), cree por obligación auto-impuesta que todo el mundo hace exactamente lo mismo. Es deplorable.
Cree que hago lo que hago con el objetivo de llamar la atención o, como ha dejado más obvio, con el objetivo de aparentar algo. En su cerebro mediocre no cabe la idea de que yo me interese por el satanismo (ya no tanto, me di cuenta de que el satanismo es, a su manera, casi tan enfermo como el fanatismo religioso por Dios. Pero nunca tan enfermo), por el snuff, gore, violencia, suicidio, masoquismo, sadismo, etc., porque me gustan a mí como persona, y no porque desee, como tiende a hacer ella, aparentar algo frente a un grupo de monos sin cerebro que hablan como si fueran adultos aunque sus mentes tienen la madurez de un recién nacido. Gracias a las prácticas al pelear con la religiosa de mente cerrada que es mi madre, aprendí que es mejor callarse frente a esos imbéciles. Simplemente porque su ignorancia es tal que hablar con algo de lógica, para ellos, es como proferir ruidos de animales. Muchas veces me ha mandado a callar al decir algo perfectamente racional, pero que, según ella, forma parte de mi "forma de pensar estúpida". La tradición de los quince años, en algunas partes del mundo, o dieciséis años, en otras partes, me parece estúpida en innecesaria. ¿Para qué una fiesta? No te conviertes en mujer ni nada parecido, la verdadera transición fue cuando se alcanzó la pubertad. Debería celebrarse más cuando a una niña le sangra la vagina por primera vez. Esa fiesta es una excusa para que las niñas malcriadas puedan vestirse con la clase de la cual carecen y puedan actuar con la sofisticación que no tienen, para que todos les digan lo importantes y valiosas que en realidad no son. No se es valioso por el hecho de ser un humano o un organismo vivo. Es valor, como el respeto, debe ganarse por medio de la propia sabiduría, sabiduría que esas imbéciles defecan a diario a fin de sacar cualquier rastro de inteligencia de sus cuerpos.
Y ella dijo, como no podía ser de otra forma, que sí era muy importante porque te hacías mujer (sigo sin entender qué cambia en tu cuerpo o mente, volviéndote más madura, al momento de cumplir una año más de edad en el cual no hay ninguna diferencia significativa con el resto de tus cumpleaños). Que yo estaba equivocada (diciendo esto después de un bien rato de no dar un solo argumento irrefutable), que yo decía eso porque tenía "una forma estúpida de pensar". Y, aún, ni un sólo argumento para sustentar su palabras. Es del tipo de persona que cree que el que grita más fuerte es el que más razón tiene.
Otra vez, dijo que era estúpida por estar en contra de comer carne. Ya que los animales sienten y nos era imposible determinar que no tienen emociones y pensamientos. No podemos ver las mentes de los animales, no podemos estar seguros aunque los científicos digan que no piensan. Somos tan animales como ellos, pero con trajes caros. Por tanto, ellos deben pensar y sentir como nosotros lo hacemos, tan sólo no pueden comunicarnos sus ideas a nosotros.
Dudo que ella siquiera haya visto en qué condiciones matan a los animales. Ha de pensar que les dan una inyección indolora que los sume en una muerte que no sienten.
Luego vino con que si no comemos carne no podríamos comer nada. Dije: "Hay frutas, verduras, setas y una enorme cantidad de nutrientes en la naturaleza, de seres que no tienen emociones ni pensamientos, que podemos usar como reemplazo del canibalismo". Me mandó a callar, como si tuviera autoridad para hacerlo, pero preferí callarme.
Creo que mi madre vio los cortes en mis brazos. Sí es así, lo manejó con mucho control. La otra vez se puso histérica en el aeropuerto y me gritó porque dije que quería poder viajar con alguien con el cual pudiera decir groserías. Sólo dijo "me preocupa que seas depresiva". Me dio asco. Los intercambios de sentimientos de preocupación o cualquier otros no me gustan nunca, me ponen incómoda. También estoy asustada. Hoy el maestro de inglés me vio los cortes en los brazos y me preguntó qué era eso. Culpé a Polly. No se lo creyó, tengo que quitarme estar cicatrices ya mismo, no sé cómo, pero tengo qué. Creo que quizás pueda enviarme con la psicóloga escolar, no quiero que esa mujer con aire lúgubre me "ayude". Los psicólogos me ponen nerviosa, y quiero estudiar psicología, eso si estudio. Si alguna vez voy con uno, que quiero aunque me incomoden, será cuando sea mayor y mis padres estén muertos o no sepan nada, y que no me conozca. No me gustaría quebrarme. No me agrada derramar mis lágrimas frente a desconocidos, a veces ni conocidos, sólo a gente que amo. No amo a mis padres, les "quiero", es una obligación social-biológica impuesta. No los odio, no quiero hablarles.
Voy a tratar de ponerme algo de agua de caléndulas y esperar que me sirva. También tengo que cubrirme el tatuaje con algo de maquillaje. A mi maestro le dije que lo hice con un boli y que es por un grupo (no un cantante porque lo último que quiero es que, después de ver que me rajo las venas, vean que mi ídolo es un depresivo drogadicto y anti-cristiano que se mató, según informes oficiales). Ahora opto por algo mucho mejor y menos obvio: cortarme la parte de atrás del cuello. Tengo el cabello largo y nunca me lo recojo. No se vería y la arteria que va por ese lado del cuello está muy profunda como para que mis cortes me maten. Es parasuicidio, porque soy muy cobarde y empática.
Estoy contenta. Hoy pude hablar mucho con J. Me alegró. Le conté lo que pasó con Marcus. Le estaba dibujando con un rotulador negro en el brazo algo en chino a Marcus. Cuando acabó me dijo "¿Quieres uno?" Le respondí que no y dijo "¿Y si él te lo hace?". Le dije antes que no le dijera a D sobre que yo le había contado. Luego dijo "¿Quieres hacérselo tú?". Lo miré con cara de que quería matarlo, pero debo admitir que fue increíblemente ingenioso. Unas compañeras de clase con las que estuve durante un rato en compañía de P y J, dijeron. "Ustedes se parecen mucho. Deberían casarse", hablaba de J. "No tiene vagina", respondí. Él no se quiere casar nunca. Me sorprende que pensamos exactamente igual respecto a engendrar. Creía que nadie pensaba como yo respecto a eso, pero no le di mayor importancia. Me sorprendí mucho hoy cuando le dije que ahora estaba a favor del aborto, en contra de la prevención y ayuda a los suicidas, a favor de la facilitación del suicidio y que creía que engendrar y no abortar era egoísta, porque era traer a un mundo miserable a un ser miserable sólo por la experiencia de una mascota que durará varios años y que tuviese la capacidad de hablar. Él dijo que pensaba exactamente lo mismo que yo y juro que me puse muy contenta y alegre de ver que de verdad somos tan increíblemente compatibles.
No me importa si tiene pene o vagina, me casaría con él sin pensarlo.
Algo que no me gusta de suicidarme ahora es que moriría sin follar.
De sólo imaginarlo, poder vivir en la misma casa para poder hablar y hablar sobre cosas que para nadie más tienen sentido.
Él se me parece más a Kurt Cobain. Es rubio, tiene un peinado parecido a uno de los que tuvo Kurdt en las muchas veces que estuvo de cabello corto. Eso no tiene qué ver, tiene qué ver que me siento increíblemente identificada con él. Lo quiero, pero no lo amo. Ojalá.
Le tengo cierto odio porque me recuerda a mi padre. Voz suave, baja y grave. Eso me enferma, con lo mucho que me hace sentir mal pensar en él. Aún así es una estupidez.
Hablo en serio. Joder, sí me casaría con él. No tendría qué haber afecto, sólo quiero conocerlo. Tal vez a él le enferme el afecto tanto como a mí. Lo parece. Odia los arcoíris. Con C hablo de muchas cosas, principalmente de mis propios problemas. Con J aún no tengo esa confianza, pero quisiera tenerla. Aunque no quiero aburrirlo con tanta mierda.
Hoy estábamos en una charla religiosa (mierda). El tipo se la pasaba afirmando todo, sin nada de respeto. "Los que no creen en Dios son ignorantes, blah, blah, blah". Piden respeto pero los muy hijos de puta afirman como cacatúas parlantes y repiten todo mecánicamente. Pusieron a J a leer las letras de una canción religiosa. ¿La razón? Porque, según el imbécil que hablaba y hablaba de Dios y mesuraba el amor de mis compañeros poco o nada religiosos hacia Dios según si habían hecho o no un dibujo de cuánto amaban a Dios, J no estaba leyendo las letras de la canción. Me parece un abuso. Ya otra maestra siempre dice que J no es ateo, que "quiere llamar la atención". En sus cerradas cabezas, como en la de mi "amiga", nadie piensa por sí mismo. Igual pasa con los pensamientos de mi madre. Son gente que está tan acostumbrado a pensar en masa (ni pensar, siquiera), que creen que los demás hacen lo mismo, que siempre andan tratando de aparentar y no consiguen ideas propias sino que alguien se las mete en la cabeza. Acusan a los demás con eso porque saben que los describe a sí mismos perfectamente aunque quieren negarlo. Me dan pena, saben eso y es lo único que saben. Se creen tan jodidamente sabios cuando son una masa de ovejas ignorantes.
Él leía las letras miraba con cara de querer matar a todo mundo. Esas letras te hacen afirmar un montón de cosas "amo a Dios", "Dios es esto y aquello para mí", "es lo más importante". Los religiosos tachan a los hippies, por oír rock e ir con drogas, de inadaptados. Curiosamente, todas las ideas hippies (paz, unificación, todo lo que necesitas es amor), son las mismas cosas que ellos repiten como las bases de su religión cada vez que nos hablan. Son tan imbéciles que parecen ni notarlo. Eso es, copien a los hippies y luego insulten, es porque se odian e intentan buscar a lo que copiaron en primer lugar (lo más parecido) para poder expresarlo sin parecer retrasados frente a un público.
Lo peor de todo el asunto es que tuve que cantar. Hubiera preferido la clase de mates que es la que nos saltamos por ir a esa charla religiosa. Tuve que cantar esa vomitiva canción y el bastardo dijo que no canté, por lo que quiere que cante mañana frente a toda la clase. No voy a cantar, ya tuve que mascullar esa mierda y no voy a hacerlo de nuevo. No hay una sola norma escolar que diga que puede obligarme a eso. No he irrespetado nada y no voy a hacer lo que él quiere sólo por su percepción.
Sus hijas son miserables, C me contó. Cada vez que va camino a la iglesia las ve mirando con monotonía por la ventana. Son dos. Me recuerdan a las vírgenes suicidas, con vidas miserables. Pero el padre de ellas es peor. Si él fuera mi padre, ya no tendía empatía ni nada. A la mierda, se habría jodido. Ya me habría matado. Ahora me mantengo aquí no sólo por cobardía, que se disminuye de mí cada día, sino por mi empatía humana.
Él puede irse al infierno. Nos mandó el dibujo de nuevo. ¿Por qué tendría que hacerlo, si no siento nada en especial por Dios? Hasta el momento, al menos en su presencia, no he blasfemado, ni irrespetado su estúpida forma de vida, ni sido irreverente. He seguido, por más enfermo que me parezca, sus inútiles rituales de oración, cultos de alabanza y cánticos que parecen sacados de una secta. No tienen derecho a obligarme. Reciben a gente de todas religiones en ese antro únicamente para lavarles el cerebro y encerrarlos en un ghettizarlos. Sólo buscan hacer a todos de los suyos, parecen una verdadera secta. Me niego a hacer eso, es humillante. Mi madre dice que lo haga, para no ganarme problemas, con su hostilidad de siempre. No voy a hacerlo. En ningún momento me dijeron que porque un gigante religioso alargado, fanático y estúpido tenga una percepción de mierda respecto a si sigo o no sus normas tengo que humillarme y afirmar públicamente cosas que no creo ni siento ni pienso.
No entiendo como es que sus hijas no se matan. Están en la adolescencia, su juventud se va, sus vidas son una mierda y están tan encerradas mental como físicamente. Estoy segura de que si el tipo ese viera a su hija escribiendo así como hago yo ahora diría "¿Qué haces?" y la forzaría a mostrarle lo que escribe, lo leería y jodería más su vida. El tipo no tiene respeto por nada, ni por los demás, los pensamientos ajenos, los ideales ajenos, la independencia de sus hijas ni las vidas de ellas. Es Hitler, pero un Hitler tipo Dios: sólo hace que todo mundo haga lo que él quiere con intimidación mezclada con amabilidad, y si no haces lo que quiere te intimida. Creo que me pondría a tartamudear si me ve a la cara diciendo "¿Por qué no vas a cantar?". Tartamudeé, aterrada, hoy inventando una excusa para los cortes de los brazos. Juro que no pensé que un maestro pudiera verlos. Mierda, debí haberme cubierto. No me importa, es mi vida, mi brazo, mi piel, mi privacidad. Ojalá por una vez respeten un poco los límites ajenos en lugar de meterse en todo como los estúpidos que son. Desearía que murieran.
Thursday, July 5, 2012
¿Me he vuelto como ellos? He visto a todos, los comunes, son verdaderamente patéticos. Sí, me considero una enferma anormal, adoro eso y está por encima de ser como ellos. ¿Soy una de ellos? ¿Soy común?
Ayer llegó una niña nueva a mi clase. Tiene cabello negro y corto, ojos enormes y es más bien pequeña y bastante delgada. No tiene pechos, pero me parece que es bonita, y sus ojos grandes son preciosos. Cuando la vi, sus ojos me parecieron tan descomunal y perfectamente grandes que creí que usaba lápiz de ojos para que sus ojos consiguieran ese tamaño. Su nombre es R.
Cuando la vi, su rostro, su expresión, sus ojos, no sé qué hizo que le diera cierta luz de incógnita. Pensé "tal vez, tal vez. No detecto lo suficiente en ella, pero quizás podría darle una oportunidad. Lancemos los dados y recemos para que salga un seis".
Pienso ahora que pudo ser su expresión. Su semblante algo tímida pero no mucha, no para ser una timidez exagerada con un esfuerzo sobrehumano por ser sociable. Pero sí se ve algo intimidada por los hijos de puta de mis compañeros de clase. Aún así, pensé, por alguna razón y es algo que muy rara vez he creído, que podría ser igual a mí.
Pienso ahora que pudo ser su expresión. Su semblante algo tímida pero no mucha, no para ser una timidez exagerada con un esfuerzo sobrehumano por ser sociable. Pero sí se ve algo intimidada por los hijos de puta de mis compañeros de clase. Aún así, pensé, por alguna razón y es algo que muy rara vez he creído, que podría ser igual a mí.
Por mi timidez, me sentía muy tentada a conversar, a saludarle o entablar una conversación que llevara a algún lado más importante además de "bien, te veo mañana".
Finalmente, como si hubiera sido por una misteriosa oportunidad divina, a mis amigas se les dio por incluirla en el grupo durante la clase de matemáticas. Nos dividieron en grupos y como ella era nueva y no tenía amigos, agregando su desagradable ingreso (no estuve presente, pero me contaron que el maestro le dijo "cuéntanos sobre ti". Cuando llegas a una clase nueva, tus nervios son tantos que, si bien apenas recuerdas tu nombre, la tarea de dar una breve descripción de sí mismo es un verdadero desafío), quizá se compadecieron de lo aterrador que debía ser.
Cuando por fin comenzó la conversación del grupo durante la clase, en el que yo estaba, R apenas pronunció unas palabras. Predije dos posibilidades: o era como yo, muy tímida fingiendo que encajaba, o era normal pero se sentía asustada por su novedosa situación.
Finalmente, como si hubiera sido por una misteriosa oportunidad divina, a mis amigas se les dio por incluirla en el grupo durante la clase de matemáticas. Nos dividieron en grupos y como ella era nueva y no tenía amigos, agregando su desagradable ingreso (no estuve presente, pero me contaron que el maestro le dijo "cuéntanos sobre ti". Cuando llegas a una clase nueva, tus nervios son tantos que, si bien apenas recuerdas tu nombre, la tarea de dar una breve descripción de sí mismo es un verdadero desafío), quizá se compadecieron de lo aterrador que debía ser.
Cuando por fin comenzó la conversación del grupo durante la clase, en el que yo estaba, R apenas pronunció unas palabras. Predije dos posibilidades: o era como yo, muy tímida fingiendo que encajaba, o era normal pero se sentía asustada por su novedosa situación.
Escucha la misma música que todos, basura. Dijo que la echaron de su escuela anterior por un problema de una amiga borracha (lee esto y sabrás quien soy, R, creo). También noté que tenía el brazo cubierto por cortes autoinflingidos (cortes en el brazo izquierdo, me hizo confirmar con antelación a los demás, y más lógica para deducir eso, que es diestra), y algo de la base de su pulgar. Eran mucho más profundas y violentas, que las que yo alguna vez me he hecho. Si se analiza, debieron ser hechas con rabia y posibles lágrimas o gemidos restringidos entre corte y corte. Dijo que las hizo porque estaba aburrida, pero, por favor. No sé si soy la única que no se tragó su pobre y prevista o improvisada respuesta. Si estuviera aburrida, se haría unos cortes con formas o cortes mucho menos violentos, o muchos menos cortes de los que tenía adornando su brazo poblado de cicatrices.
¿Por qué? Sólo es curiosidad, respecto a la muerte y el dolor, como sucedió con Alicia, mi curiosidad parece puro libido.
¿Quién eres?
Algo te llevó a aquello, ¿cuál es tu razón de odio, cobardía o miedo? Hay una.
Cuando te vi, algo me hizo sentir que quería darme la oportunidad de conocerte en vez de permitirme darte por otro caso perdido.
Las cuchillas, a pesar de lo que has dicho sobre ti misma, me dejan más dudas.
La persona que describes cómo tú no es la misma que te ha atacado.
Hay más de una en tu cabeza, ¿o es sólo una y la que pones en tu tarjeta de presentación es una débil pero creíble fachada?
Cuando te vi, mi mente te catalogó como normal, común. Te catalogó como algo que ya conocía y que odiaba, pero algo, algún instinto advierte algo más. Si no, no habría soportado otra "amiga"con las cualidades que te acreditaba. Algo me llevó a ti, sólo tú sabes qué.
¿Estoy errada?
Jim Morrison, dame los lentes de sol de Janis Joplin y envíame al mundo solitario de las lágrimas, el libido y el ostracismo.
Ostracismo, me suena a verduras y huevos. Suena a tortillas con verduras. O a avestruces.
Cuando te vi, algo me hizo sentir que quería darme la oportunidad de conocerte en vez de permitirme darte por otro caso perdido.
Las cuchillas, a pesar de lo que has dicho sobre ti misma, me dejan más dudas.
La persona que describes cómo tú no es la misma que te ha atacado.
Hay más de una en tu cabeza, ¿o es sólo una y la que pones en tu tarjeta de presentación es una débil pero creíble fachada?
Cuando te vi, mi mente te catalogó como normal, común. Te catalogó como algo que ya conocía y que odiaba, pero algo, algún instinto advierte algo más. Si no, no habría soportado otra "amiga"con las cualidades que te acreditaba. Algo me llevó a ti, sólo tú sabes qué.
¿Estoy errada?
Jim Morrison, dame los lentes de sol de Janis Joplin y envíame al mundo solitario de las lágrimas, el libido y el ostracismo.
Ostracismo, me suena a verduras y huevos. Suena a tortillas con verduras. O a avestruces.
Por el momento sólo hay dos personas que una parte de mi mente ve normales. Alicia y R. No sé, pero a mí me parece un honor. Si logras intrigar a una persona, allí podrás comenzar un viaje para ser capaz de intrigar a muchas.
Si no estoy errada, hay algo extraño surcando sus ojos. Mantengan las fotografías cerca de sus ojos.
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