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Saturday, September 22, 2012

When I first thought about suicide itself was many years after I first heard that word. I vaguely thought about suicide when I was like nine or ten years old. In that age, I was just a little girl facing a cruel, bloody and awkward humanity. Didn’t even knew how to kill myself and I can’t remember exactly why that suicidal ideas. It’s possible to be born as an unhappy human being or is the world who make us feel weird? With the society came the kidnap, rape, murder to innocent people who wanted to live, emasculation to women in Africa, cowardly men hiding behind a mask of violence, little teenage girls dreaming with being porn stars and taking off their clothes for some internet picture when they can’t even understand how disgusting is the sex itself, unwanted babies dying in some dark alley, dumb people with a lot of money and clever people begging in the streets, pedophilia, sick bastards, sociopaths, unhappiness, too much inhumanity. The world is too unfair and people don’t care a damn about it. They go home with their children, they fuck with their husbands or wives a few hours later and they keep saying “The life is not fair and we can’t do anything about it” when they kids ask why is a man sleeping under the bridge which’s next to school. It’s sick. We have nothing, you got it? We just have paper named money and mass consumerism, and also pig wars. No peace. No love. No empathy. Hell. We live in hell. This place is the hell and all of us are already dead. We’re nothing beside shit. Maybe I’m just a teen, or even a kid, just that, a kid. But I’m smarter than almost the whole society. I’m enough smart to realize that stay in this place is stay in the hole of vomit mixed with shit and that world is too absurd. I hate humanity, I hate the fucking teenage anorexic girls who take pictures of their tits because they have no brain so they’re looking for someone who maybe could love them (they think that fuck is the same than love). I hate those fucking teenage boys who think they’re the kings of the world because they drink, they fuck and they do drugs. I hate rich people who think their life is perfect because of the fame, money and their extremely coldness. I hate celebrities because they’re just looking for people’s acceptation and that’s because they can accept themselves and they know it. I hate almost every single human been in this fucking world of shit and I think humanity it’s the worst fucking plague in the history. I hate you all, this fuck is pathetic. I’m leaving; finally I could be free of all your shit. I hope my ghost could emasculate all of your genitals. I lost my hopes in a world of peace, love and empathy. That’s an impossible dream.
Escribí una nota póstuma. Aún sigo sin oportunidades de matarme pero trato de distraerme con esto. Haré notas póstumas, será divertido. Vi un método que no conocía. Consiste en encerrar tu cabeza en una bolsa plástica y meterle helio. Te mata en menos de quince minutos, no se si duela, aunque creo que no. Si hago eso, que lo dudo porque no tengo cómo conseguir el helio, esperaría que alguien corte la bolsa cuando muera para no tener la cabeza aprisionada allí.
Tengo que mear y fumar.

Wednesday, August 15, 2012

Vete a la mierda, puta de secta

Primero que nada, quiero decir que estoy algo enojada con una "amiga". Ayer me dijo que tenía "una obsesión por parecer mala". Sólo tuve ganas de decirle "... Soy depresiva. No me rajo las venas por parecer nada, lo hago porque estoy mal". Es increíble. Odio muchas cosas, de las cuales dos son aplicables a este caso: que alguien crea conocerme aunque no sea así, entonces diga algo sobre mí que nada tiene que ver conmigo porque cree tener una inteligencia y conocimiento de mí enorme y que me acrediten cosas, malas o buenas, que nunca he hecho.
Comenzó porque dije que me gustaba el satanismo. Según ella "eso es por pura moda. No es verdad, la otra vez me dijiste que creías en Dios". Ella vive en el pasado, todo el tiempo comenta lo que he dicho o hecho para afirmar cosas sobre mí que desconoce. Ya que es una persona que vive en masa (hace todo porque los demás lo hacen: su lenguaje, vestimenta, gustos, etc.), cree por obligación auto-impuesta que todo el mundo hace exactamente lo mismo. Es deplorable.
Cree que hago lo que hago con el objetivo de llamar la atención o, como ha dejado más obvio, con el objetivo de aparentar algo. En su cerebro mediocre no cabe la idea de que yo me interese por el satanismo (ya no tanto, me di cuenta de que el satanismo es, a su manera, casi tan enfermo como el fanatismo religioso por Dios. Pero nunca tan enfermo), por el snuff, gore, violencia, suicidio, masoquismo, sadismo, etc., porque me gustan a mí como persona, y no porque desee, como tiende a hacer ella, aparentar algo frente a un grupo de monos sin cerebro que hablan como si fueran adultos aunque sus mentes tienen la madurez de un recién nacido. Gracias a las prácticas al pelear con la religiosa de mente cerrada que es mi madre, aprendí que es mejor callarse frente a esos imbéciles. Simplemente porque su ignorancia es tal que hablar con algo de lógica, para ellos, es como proferir ruidos de animales. Muchas veces me ha mandado a callar al decir algo perfectamente racional, pero que, según ella, forma parte de mi "forma de pensar estúpida". La tradición de los quince años, en algunas partes del mundo, o dieciséis años, en otras partes, me parece estúpida en innecesaria. ¿Para qué una fiesta? No te conviertes en mujer ni nada parecido, la verdadera transición fue cuando se alcanzó la pubertad. Debería celebrarse más cuando a una niña le sangra la vagina por primera vez. Esa fiesta es una excusa para que las niñas malcriadas puedan vestirse con la clase de la cual carecen y puedan actuar con la sofisticación que no tienen, para que todos les digan lo importantes y valiosas que en realidad no son. No se es valioso por el hecho de ser un humano o un organismo vivo. Es valor, como el respeto, debe ganarse por medio de la propia sabiduría, sabiduría que esas imbéciles defecan a diario a fin de sacar cualquier rastro de inteligencia de sus cuerpos.
Y ella dijo, como no podía ser de otra forma, que sí era muy importante porque te hacías mujer (sigo sin entender qué cambia en tu cuerpo o mente, volviéndote más madura, al momento de cumplir una año más de edad en el cual no hay ninguna diferencia significativa con el resto de tus cumpleaños). Que yo estaba equivocada (diciendo esto después de un bien rato de no dar un solo argumento irrefutable), que yo decía eso porque tenía "una forma estúpida de pensar". Y, aún, ni un sólo argumento para sustentar su palabras. Es del tipo de persona que cree que el que grita más fuerte es el que más razón tiene.
Otra vez, dijo que era estúpida por estar en contra de comer carne. Ya que los animales sienten y nos era imposible determinar que no tienen emociones y pensamientos. No podemos ver las mentes de los animales, no podemos estar seguros aunque los científicos digan que no piensan. Somos tan animales como ellos, pero con trajes caros. Por tanto, ellos deben pensar y sentir como nosotros lo hacemos, tan sólo no pueden comunicarnos sus ideas a nosotros.
Dudo que ella siquiera haya visto en qué condiciones matan a los animales. Ha de pensar que les dan una inyección indolora que los sume en una muerte que no sienten.
Luego vino con que si no comemos carne no podríamos comer nada. Dije: "Hay frutas, verduras, setas y una enorme cantidad de nutrientes en la naturaleza, de seres que no tienen emociones ni pensamientos, que podemos usar como reemplazo del canibalismo". Me mandó a callar, como si tuviera autoridad para hacerlo, pero preferí callarme.

Creo que mi madre vio los cortes en mis brazos. Sí es así, lo manejó con mucho control. La otra vez se puso histérica en el aeropuerto y me gritó porque dije que quería poder viajar con alguien con el cual pudiera decir groserías. Sólo dijo "me preocupa que seas depresiva". Me dio asco. Los intercambios de sentimientos de preocupación o cualquier otros no me gustan nunca, me ponen incómoda. También estoy asustada. Hoy el maestro de inglés me vio los cortes en los brazos y me preguntó qué era eso. Culpé a Polly. No se lo creyó, tengo que quitarme estar cicatrices ya mismo, no sé cómo, pero tengo qué. Creo que quizás pueda enviarme con la psicóloga escolar, no quiero que esa mujer con aire lúgubre me "ayude". Los psicólogos me ponen nerviosa, y quiero estudiar psicología, eso si estudio. Si alguna vez voy con uno, que quiero aunque me incomoden, será cuando sea mayor y mis padres estén muertos o no sepan nada, y que no me conozca. No me gustaría quebrarme. No me agrada derramar mis lágrimas frente a desconocidos, a veces ni conocidos, sólo a gente que amo. No amo a mis padres, les "quiero", es una obligación social-biológica impuesta. No los odio, no quiero hablarles.
Voy a tratar de ponerme algo de agua de caléndulas y esperar que me sirva. También tengo que cubrirme el tatuaje con algo de maquillaje. A mi maestro le dije que lo hice con un boli y que es por un grupo (no un cantante porque lo último que quiero es que, después de ver que me  rajo las venas, vean que mi ídolo es un depresivo drogadicto y anti-cristiano que se mató, según informes oficiales). Ahora opto por algo mucho mejor y menos obvio: cortarme la parte de atrás del cuello. Tengo el cabello largo y nunca me lo recojo. No se vería y la arteria que va por ese lado del cuello está muy profunda como para que mis cortes me maten. Es parasuicidio, porque soy muy cobarde y empática.

Estoy contenta. Hoy pude hablar mucho con J. Me alegró. Le conté lo que pasó con Marcus. Le estaba dibujando con un rotulador negro en el brazo algo en chino a Marcus. Cuando acabó me dijo "¿Quieres uno?" Le respondí que no y dijo "¿Y si él te lo hace?". Le dije antes que no le dijera a D sobre que yo le había contado. Luego dijo "¿Quieres hacérselo tú?". Lo miré con cara de que quería matarlo, pero debo admitir que fue increíblemente ingenioso. Unas compañeras de clase con las que estuve durante un rato en compañía de P y J, dijeron. "Ustedes se parecen mucho. Deberían casarse", hablaba de J. "No tiene vagina", respondí. Él no se quiere casar nunca. Me sorprende que pensamos exactamente igual respecto a engendrar. Creía que nadie pensaba como yo respecto a eso, pero no le di mayor importancia. Me sorprendí mucho hoy cuando le dije que ahora estaba a favor del aborto, en contra de la prevención y ayuda a los suicidas, a favor de la facilitación del suicidio y que creía que engendrar y no abortar era egoísta, porque era traer a un mundo miserable a un ser miserable sólo por la experiencia de una mascota que durará varios años y que tuviese la capacidad de hablar. Él dijo que pensaba exactamente lo mismo que yo y juro que me puse muy contenta y alegre de ver que de verdad somos tan increíblemente compatibles.
No me importa si tiene pene o vagina, me casaría con él sin pensarlo.
Algo que no me gusta de suicidarme ahora es que moriría sin follar.
De sólo imaginarlo, poder vivir en la misma casa para poder hablar y hablar sobre cosas que para nadie más tienen sentido.
Él se me parece más a Kurt Cobain. Es rubio, tiene un peinado parecido a uno de los que tuvo Kurdt en las muchas veces que estuvo de cabello corto. Eso no tiene qué ver, tiene qué ver que me siento increíblemente identificada con él. Lo quiero, pero no lo amo. Ojalá.
Le tengo cierto odio porque me recuerda a mi padre. Voz suave, baja y grave. Eso me enferma, con lo mucho que me hace sentir mal pensar en él. Aún así es una estupidez.
Hablo en serio. Joder, sí me casaría con él. No tendría qué haber afecto, sólo quiero conocerlo. Tal vez a él le enferme el afecto tanto como a mí. Lo parece. Odia los arcoíris. Con C hablo de muchas cosas, principalmente de mis propios problemas. Con J aún no tengo esa confianza, pero quisiera tenerla. Aunque no quiero aburrirlo con tanta mierda.
Hoy estábamos en una charla religiosa (mierda). El tipo se la pasaba afirmando todo, sin nada de respeto. "Los que no creen en Dios son ignorantes, blah, blah, blah". Piden respeto pero los muy hijos de puta afirman como cacatúas parlantes y repiten todo mecánicamente. Pusieron a J a leer las letras de una canción religiosa. ¿La razón? Porque, según el imbécil que hablaba y hablaba de Dios y mesuraba el amor de mis compañeros poco o nada religiosos hacia Dios según si habían hecho o no un dibujo de cuánto amaban a Dios, J no estaba leyendo las letras de la canción. Me parece un abuso. Ya otra maestra siempre dice que J no es ateo, que "quiere llamar la atención". En sus cerradas cabezas, como en la de mi "amiga", nadie piensa por sí mismo. Igual pasa con los pensamientos de mi madre. Son gente que está tan acostumbrado a pensar en masa (ni pensar, siquiera), que creen que los demás hacen lo mismo, que siempre andan tratando de aparentar y no consiguen ideas propias sino que alguien se las mete en la cabeza. Acusan a los demás con eso porque saben que los describe a sí mismos perfectamente aunque quieren negarlo. Me dan pena, saben eso y es lo único que saben. Se creen tan jodidamente sabios cuando son una masa de ovejas ignorantes.
Él leía las letras miraba con cara de querer matar a todo mundo. Esas letras te hacen afirmar un montón de cosas "amo a Dios", "Dios es esto y aquello para mí", "es lo más importante". Los religiosos tachan a los hippies, por oír rock e ir con drogas, de inadaptados. Curiosamente, todas las ideas hippies (paz, unificación, todo lo que necesitas es amor), son las mismas cosas que ellos repiten como las bases de su religión cada vez que nos hablan. Son tan imbéciles que parecen ni notarlo. Eso es, copien a los hippies y luego insulten, es porque se odian e intentan buscar a lo que copiaron en primer lugar (lo más parecido) para poder expresarlo sin parecer retrasados frente a un público.
Lo peor de todo el asunto es que tuve que cantar. Hubiera preferido la clase de mates que es la que nos saltamos por ir a esa charla religiosa. Tuve que cantar esa vomitiva canción y el bastardo dijo que no canté, por lo que quiere que cante mañana frente a toda la clase. No voy a cantar, ya tuve que mascullar esa mierda y no voy a hacerlo de nuevo. No hay una sola norma escolar que diga que puede obligarme a eso. No he irrespetado nada y no voy a hacer lo que él quiere sólo por su percepción.
Sus hijas son miserables, C me contó. Cada vez que va camino a la iglesia las ve mirando con monotonía por la ventana. Son dos. Me recuerdan a las vírgenes suicidas, con vidas miserables. Pero el padre de ellas es peor. Si él fuera mi padre, ya no tendía empatía ni nada. A la mierda, se habría jodido. Ya me habría matado. Ahora me mantengo aquí no sólo por cobardía, que se disminuye de mí cada día, sino por mi empatía humana.
Él puede irse al infierno. Nos mandó el dibujo de nuevo. ¿Por qué tendría que hacerlo, si no siento nada en especial por Dios? Hasta el momento, al menos en su presencia, no he blasfemado, ni irrespetado su estúpida forma de vida, ni sido irreverente. He seguido, por más enfermo que me parezca, sus inútiles rituales de oración, cultos de alabanza y cánticos que parecen sacados de una secta. No tienen derecho a obligarme. Reciben a gente de todas religiones en ese antro únicamente para lavarles el cerebro y encerrarlos en un ghettizarlos. Sólo buscan hacer a todos de los suyos, parecen una verdadera secta. Me niego a hacer eso, es humillante. Mi madre dice que lo haga, para no ganarme problemas, con su hostilidad de siempre. No voy a hacerlo. En ningún momento me dijeron que porque un gigante religioso alargado, fanático y estúpido tenga una percepción de mierda respecto a si sigo o no sus normas tengo que humillarme y afirmar públicamente cosas que no creo ni siento ni pienso.
No entiendo como es que sus hijas no se matan. Están en la adolescencia, su juventud se va, sus vidas son una mierda y están tan encerradas mental como físicamente. Estoy segura de que si el tipo ese viera a su hija escribiendo así como hago yo ahora diría "¿Qué haces?" y la forzaría a mostrarle lo que escribe, lo leería y jodería más su vida. El tipo no tiene respeto por nada, ni por los demás, los pensamientos ajenos, los ideales ajenos, la independencia de sus hijas ni las vidas de ellas. Es Hitler, pero un Hitler tipo Dios: sólo hace que todo mundo haga lo que él quiere con intimidación mezclada con amabilidad, y si no haces lo que quiere te intimida. Creo que me pondría a tartamudear si me ve a la cara diciendo "¿Por qué no vas a cantar?". Tartamudeé, aterrada, hoy inventando una excusa para los cortes de los brazos. Juro que no pensé que un maestro pudiera verlos. Mierda, debí haberme cubierto. No me importa, es mi vida, mi brazo, mi piel, mi privacidad. Ojalá por una vez respeten un poco los límites ajenos en lugar de meterse en todo como los estúpidos que son. Desearía que murieran.

Tuesday, July 31, 2012

Hemos pasado de la caja de cristal a la casa de madera en medio del bosque grisáceo

Mi padre estuvo alterado estos días, sé que es porque mi primo, el hombre que más le ha ayudado en su vida, llega a eso de las doce de la noche de hoy.
Viene con su hija de 4 años, L, y su esposa francesa. Siento celos de esa niña. Tiene cuatro años, es vivaz, tiene una  madre y un padre que la aman y adoran por sobre todo y su vida es una habitación llena de puertas y ventanas de posibilidades. Y con cada segundo que vive, muere una de las salidas. Siento celos de que tiene la oportunidad de la vida. ¿Qué será de ella? A este momento de su vida, puede ser todo lo que quiera ser. Puede ser una astronauta, o cantante, o policía, o presidente o cualquiera de las profesiones que comúnmente dicen los niños que desean practicar al ser mayores. Yo ya he perdido muchas ventanas y puertas, por cada segundo que pasa mueren cinco salidas en mi habitación. Sin embargo, cada mes nace una ventana en una lúgubre pared de esta alcoba, una ventana con un marco de madera podrida, salpicaduras de sangre y de semen. Son ventanas curiosas, enfermas y agradables para mí. La primera ventana de esas que comenzó a llenas la pared descuidada de la alcoba como una epidemia, me mostraba tras su marco un bello sueño suicida. Luego siguieron más: de prostituta, de asesina, de necrofílica, de zoofílica. Todas esas ventanas tienen algo en común, bien, dos cosas en común. La primera es, como queda obvio, que son ventanas. Todas ellas. ¿Por qué? Simplemente por esto. Las habitaciones que tenemos tienen tres tipos de cosas, aunque es más bien una casa de lo cual hablamos. Poseen puertas, ventanas y conductos de ventilación. Al pasar por una puerta, ventana o conducto de ventilación pasas a un alcoba nueva, y esto se repite y se repite, siendo la última puerta la más grande y común en todos nosotros: la que nos llevará al bosque de la muerte. Las puertas son posibilidades obvias e inmediatas, cosas que son totalmente posibles con sólo mover un dedo. Los niños pequeños poseen más puertas que ventanas o conductos e ventilación, prácticamente sus habitaciones decoradas con alfombras colores pastel y con juguetes de madera y plástico tienen las pareces atestadas de puertas, y una que otra ventana, tal vez un sólo conducto de ventilación. Es porque tienen todas las posibilidades abiertas. Las ventanas son cosas que también pueden pasar, pero debes hacer esfuerzo para subirte al marco de la ventana sin caer y tener el impulso para atravesarla o incluso romper el cristal. Esas aumentan conforme envejecemos. Y los conductos de ventilación son las cosas más difíciles de lograr. Debes sacarle los tornillos a la rejilla que cubre los conductos, luego alzar la oxidada puerta, y por último, arrastrarte entre las apretadas paredes de metal para pasar a otra habitación. Con los conductos avanzamos varias habitaciones, pero el peligro es que puedes sofocarte allí dentro por falta de aire. Pese a ser conductos de ventilación, su uso es únicamente el de ser caminos, el final del conducto que debería ser una salida fuera de la casa (al bosque de la muerte, claro) está sellado y es casi imposible abrirlo.
La segunda cosa que tienen en común todas esas ventanas es, como ya he dicho, que todas contienen paisajes inhóspitos. Y se multiplican con rapidez. No me desagradan.
Volviendo a L, llegan esta noche. La niña no come nada que no prepare su madre. Mientras estuvimos de vacaciones en la playa apenas comía, porque nos alimentábamos en restaurantes, los cuales parecen no gustarle. Prefiere por sobre todo una comida casera hecha por mamá. Cuando lleguen ellos veré si come del Risotto que su madre y la mía planean preparar. Espero que me guste.
Polly tiene la manía de que, cuando comienzas a rascar su cuello, si te detienes y él no está preparado para dejar ir la comodidad, baja la cabeza con cara tierna y adorable esperando que sus engaños inocentes te convenzan de que lo acicales.

Saturday, July 28, 2012

Miscelánea

Estaba viendo algo de porno (tengo mucho que contar, después de una semana de vacaciones en la cual estuve en la playa y no pude escribir. Sin embargo, hay que notar que he comenzado con el porno. ¿Por qué? Porque es lo más reciente), y me di cuenta, nuevamente, como creo que ya he mencionado antes, de lo desagradable que es el sexo. El sexo, a mi edad, es tan intimidante como excitante (tomemos en cuenta que soy una adolescente). A los cuarenta, para una persona promedio que no muere virgen habiendo sido jodido únicamente por la vida, el sexo es únicamente excitante, placentero y, a veces, un verdadero milagro ligeramente cotidiano. Muchos no notan lo que es obvio, como creo haber dicho ya, la pasión y el placer los ciega. El sexo es un acto simplemente repulsivo, pero ya que es profundamente placentero (eso puede ser tomado como un juego de palabras) nos tiene sin cuidado lo desagradable que es. En el vídeo porno, cuatro personas-dos mujeres y dos hombres-estaban amontonadas penetrando y siendo penetradas mientras gemían de forma que, luego de pasar el placer sexual, me pareció repugnante y extraño en el mal sentido. El amor joven, al ser una combinación de químicos y hormonas, es sólo una forma en la cual las mentes más brillantes pueden ser fácilmente distraídas por vacuidad.
Pasé la última semana en la playa, en un bonito hotel del cual no daré muchos detalles para evitar cualquier tipo de publicidad positiva, porque no me gusta mucho dar publicidad positiva aunque a veces lo hago. En fin, vino el mejor amigo de mi padre, al menos que yo sepa, que es un primo de él. Él se parece un poco a mi padre físicamente, y en cuanto a la personalidad no podrían parecerse más. Pero era de esperarse, por la familia de mi padre todos somos básicamente iguales en cuanto a nuestra personalidad. Somos tímidos y, de vez en cuando, frívolos. Aunque mi padre y su primo no muestran la frivolidad, la tienen corriendo por sus venas y por los químicos en sus cerebros. Una familiar por parte de mi padre era la frivolidad en persona. Cuando su hija murió no fue al funeral, no por la razón que yo no iría que sería el que ella fuera una zorra sin importancia o bien porque me despediría de otra manera, o simplemente porque no quiero llorar frente a otros. Pero no. No fue por ninguna de esas razones. No se presentó por pura frivolidad, apenas se interesó por la muerte de su hija que en vida fue buena con su progenitora. Eso me parece frívolo, y me encanta. Desearía haber heredado un poco más de eso, tener tan anestesiada la empatía como una sociópata.
Continuando, ese tío vino desde Francia. Vive frente a los Pirineos con su segunda esposa, una francesa blanca de cabello café y ojos verdes, y su hija de cuatro años, una niña blanca, francesa, de cabello y ojos castaños (nótese que menciono la "raza"-severa mierda). Además de unos tíos abuelos o algo así que fueron también. Una pareja de ancianos que se expresan cariño con abrazos, palabras de enamorados y caminatas tomados de la mano. Es tan adorable que me parece vomitivo.
Volviendo con los franceses, su mujer habla español y francés, pero la niña sólo habla su idioma natal (francés, para cualquier persona lenta en la deducción obvia). La niña, L., es muy obediente. No jodió mucho, sólo se puso a chillar una vez porque su madre se fue a hacer no sé qué y la dejaba sola por unos diez segundos sentada en su coche de bebé, bajo el ojo vigilante de sus abuelos (la pareja de ancianos), mi madre y yo. La niña no sabía mi nombre el primer día, además no ayudaba la barrera del idioma, gracias a la cual sólo decía, por su cuenta, "hola", "gracias", "no" y "buenas noches" en español. Cuando preguntó a su madre por mí ese día, al no dar con "Alice", preguntó "¿Dónde está la otra?". Esa otra soy yo.
Pero finalmente, tras menos de una semana saliendo todos los días con mi madre, sus padres y sus abuelos de un sitio a otro (a la playa, a conocer la ciudad, etc.), la niña me cogió cariño. Incluso sin poder entenderme ni yo a ella, me cogió cariño. Es algo que se me da, también se le da a mi padre. Los niños quedan encantados con ambos en cuestión de horas. Me ha pasado con mucho bebés, sé que no pasa con todo mundo ya que con mis amigas o mis primas de mi edad, al estar con un bebé, no se ganan tanto cariño del piojo como yo. Me gusta, y a la vez me disgusta, me disgusta no saber qué ven los niños. Se supone que los niños ven el bien y el mal de las personas, ¿no ven nada de mal en mí? ¿Significa que soy buena? Ellos han de estar errados, tras haber pasado sólo algunos años por sí mismos tras nueve meses de ser parásitos, como lo fui yo en mi momento, dentro de una persona, podrían tener sólo un licuado de cosas viscosas en el cerebro.
Aproveché para tomar varias fotografías de estatuas de santos o vírgenes en las iglesias.
Mi madre tiene la mala costumbre de que, luego de que le sucede algo, cuenta la anécdota de forma enfermizamente repetitiva a todo el que la escuche. Muchas veces incluso usa la misma expresión cada vez que la cuenta, como si hubiera practicado cada palabra en su cabeza antes de soltar un monólogo.
Es curioso, mi alma gemela es un rubio ateo con una mente brillante e intrigante. Hablo de J. Siempre me refiero a él como fascinante, porque simplemente lo es. Es tan fascinante que no sé cómo describirlo, pero he dado con la palabra "fascinante" y es útil ya que es la única forma en la que puedo describirlo en una sola palabra. Yo no sé que palabra podría describirme. Pero sé bien que la suya es fascinante. No hablamos mucho. Las últimas tres veces que recuerdo que pueda llamar conversación con él fueron, respectivamente, una larga charla sobre illuminatis y control mental, asustarlo por un poema extremadamente sádico que escribí y él estaba leyendo, y aterrarlo de nuevo por contarle cómo quería que le enterraran a mi abuelo un bate de béisbol cubierto de púas, clavos y vidrios rotos en la garganta, pasado por su boca de modo que todos los objetos filosos salieran por su cuello trayendo con cada agujero en la carne un chorro delgado de vida (sangre).Tiene suerte, él no duda sobre si fue violado siendo bebé, no lo dice a los demás en medio de risas pero al pensarlo individualmente le causa repulsión.
Extrañé mucho a Polly estando de viaje. Quizás va a tener cacatúas bebé con la cacatúa de la casa de abajo, donde están mis abuelos que no odio. Eso depende, no sé de qué sexo sea Polly ni el pájaro que se ha vuelto su mejor amigo. Espero que sean de sexos opuestos, de esa forma ya habrían fornicado y habría muchos pájaros calvos caminando por mi casa. 
Mis padres están arreglando la casa. Pintan esto, ordenan aquello, limpian todo. Todo esto es exclusivamente porque aquella pareja de familiares de Francia vendrán este miércoles a quedarse en nuestra casa y dormirán en su alcoba, que estaba algo demarcada.  Mis padres dormirán en el piso de arriba, es el lugar perfecto. Allí pueden tener sexo si eso sucediera, yo no los escucharía y sólo los vecinos se sentirían incómodos por los ruidos indiscretos de la intimidad marital.