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Wednesday, October 3, 2012
No puedo decir nada. Hoy no pasó nada interesante. Le toqué por encima el pene a un compañero de clase. Casi me preocupa un poco mi propio comportamiento autodestructivo. A nadie le importa demasiado, ni a mí. Desearía que me mataran, sí que lo desearía. Cada día me siento más vacía por dentro. Soy vacío, estoy vacía. Ya no soy nada.
Saturday, September 22, 2012
When I
first thought about suicide itself was many years after I first heard that
word. I vaguely thought about suicide when I was like nine or ten years old. In
that age, I was just a little girl facing a cruel, bloody and awkward humanity.
Didn’t even knew how to kill myself and I can’t remember exactly why that suicidal ideas. It’s possible to be born as an unhappy human being or is the
world who make us feel weird? With the society came the kidnap, rape, murder to
innocent people who wanted to live, emasculation to women in Africa, cowardly
men hiding behind a mask of violence, little teenage girls dreaming with being
porn stars and taking off their clothes for some internet picture when they can’t
even understand how disgusting is the sex itself, unwanted babies dying in some
dark alley, dumb people with a lot of money and clever people begging in the
streets, pedophilia, sick bastards, sociopaths, unhappiness, too much
inhumanity. The world is too unfair and people don’t care a damn about it. They
go home with their children, they fuck with their husbands or wives a few
hours later and they keep saying “The life is not fair and we can’t do anything
about it” when they kids ask why is a man sleeping under the bridge which’s next
to school. It’s sick. We have nothing, you got it? We just have paper named
money and mass consumerism, and also pig wars. No peace. No love. No empathy.
Hell. We live in hell. This place is the hell and all of us are already dead.
We’re nothing beside shit. Maybe I’m just a teen, or even a kid, just that, a
kid. But I’m smarter than almost the whole society. I’m enough smart to realize
that stay in this place is stay in the hole of vomit mixed with shit and that
world is too absurd. I hate humanity, I hate the fucking teenage anorexic girls
who take pictures of their tits because they have no brain so they’re looking
for someone who maybe could love them (they think that fuck is the same than
love). I hate those fucking teenage boys who think they’re the kings of the world
because they drink, they fuck and they do drugs. I hate rich people who think
their life is perfect because of the fame, money and their extremely coldness.
I hate celebrities because they’re just looking for people’s acceptation and
that’s because they can accept themselves and they know it. I hate almost every
single human been in this fucking world of shit and I think humanity it’s the
worst fucking plague in the history. I hate you all, this fuck is pathetic. I’m
leaving; finally I could be free of all your shit. I hope my ghost could emasculate
all of your genitals. I lost my hopes in a world of peace, love and empathy.
That’s an impossible dream.
Escribí una nota póstuma. Aún sigo sin oportunidades de matarme pero trato de distraerme con esto. Haré notas póstumas, será divertido. Vi un método que no conocía. Consiste en encerrar tu cabeza en una bolsa plástica y meterle helio. Te mata en menos de quince minutos, no se si duela, aunque creo que no. Si hago eso, que lo dudo porque no tengo cómo conseguir el helio, esperaría que alguien corte la bolsa cuando muera para no tener la cabeza aprisionada allí.
Tengo que mear y fumar.
Friday, September 14, 2012
Tanto amor, tan enfermizo.
Hoy tuvimos una salida de la rutina escolar: visitamos un museo. Es un sitio interesante, todo es interactivo y hay tantas actividades que me suena a una guardería. Explican de forma gráfica cosas básicas de la física y las distintas ciencias, además hay un acuario. Obviamente, nadie estaba interesado en qué podían aprender con ello, sólo querían ir allí a joder y mover las cosas que hacían ruidos, emitían luces o los entretenían por un rato.
Anduve todo el día de aquí para allá, pasando entre los brazos de mis compañeras de clase y, cuando tenía la oportunidad, vagabundeaba por mi cuenta entre las exhibiciones, los baños y los corredores. Aguanté la mañana entera con una botella de té de limón y un yogurt de fresa. Me la pasé con cara de enojo, tristeza, aburrimiento y vacío. Todo perfecto, nadie preguntó. Permanecí casi todo el tiempo así, pareciendo una muñeca de trapo o como con la mente en otro mundo. Caminé mucho rato detrás de R y M, una amiga que seguro he mencionado antes sin ningún nombre. Yo actuaba como si fuera una madre: caminaba aburrida algo alejada de ellas dos, mientras ambas reían y participaban en las actividades emocionadas; mientras tanto, yo tomaba las fotografías cuando me lo pedían y sostenía el teléfono celular de R mientras ellas corrían. De verdad me sentía como una mujer de cuarenta años o menos que cuida a sus dos hijas mientras envidia a su esposo que pudo quedarse en casa o en el trabajo.
Sí tenía la mente en otro lado. Estaba pensando en lo de suicidarme. Leer Las Vírgenes Suicidas me ha motivado en gran manera a matarme. Casi parece que la valentía cobarde de cinco adolescentes rubias se vuelve tentadora al escuchar sobre ellas. J no fue y, si soy sincera, me pareció mucho mejor así. Anoche fue una pesadilla. Primero, lo que no fue una pesadilla: me lavé el cabello, intenté hacer una vela aromática casera con una naranja y aceite de cocina, (aquí comienza lo que me pareció horrible) para finalmente entrar en un estado de cierto no espacio-no tiempo. Era tan extraño, alucino a cada rato. Apenas tengo memorias de mi vida y el tiempo pasa de manera extraña y anormalmente lenta. Anoche creí haber pasado horas duchándome, luego noté que no parecía haber pasado mucho. Me duché de forma extraña, errática, por así decirlo aunque suene ridículo utilizar esa palabra para describir algo tan trivial. Me lanzaba al cuerpo todos esos productos químicos uno tras otro, mezclando todo y como asfixiándome, haciendo lo posible por huir con rapidez. Se mezclaba el jabón de aroma a coco con el champú de aroma a frutas y se sentía todo tan desagradable y entremezclado que ahora, al querer recordar cómo fue, el recuerdo está recortado y me causa un leve ataque de ansiedad. Irreal y horrendo (me gustó).
Durante el recorrido, busqué numerosas veces a C con la mirada. Lo buscaba entre las muchas personas, y también a D, que, la mayor parte del tiempo, iba con él. Si se me acercaba, me iba en cuanto podía. No quería estar con él, sólo saber que estaba allí, dónde estaba y qué hacía. Parecía ser que temía el que, de un momento a otro, desapareciera. Tendría qué ver con esto de suicidarse, es porque si muero no voy a poder verlo más y temo perderle, porque le quiero. Parecía, de nuevo, una madre. Aburrida entre las exhibiciones para niños curiosos mientras me fijaba en que mis dos hijas y mis dos hijos estuviesen bien. En cierto momento bajé al baño sola, fue una buena oportunidad. Caminé lento, sin prisas por volver con ese grupo de niños que se las dan de mayores. Estar sola fue una bendición. Al principio, bajamos al acuario. En el acuario, haciendo la fila y viendo los peces, tuve otra idea. Me dí tiempo para pensar; era igual, la fila andaba como si hubiese un accidente de tráfico y todos fueran conductores curiosos andando con lentitud junto a la escena. Veía a los peces en las peceras y pensé en el trauma de la pecera, de La Elegancia del Erizo. Pensaba en esos animales, confinados a un espacio pequeño para vivir sus míseras vidas moviéndose en algunos escasos metros, en una caja que, cruelmente, tiene una pared de cristal que les hace pensar en que hay un mundo más allá al que es fácil ir, que ya residen en él. Esos peces son muy similares a nosotros. Quizás vivimos en una mísera pecera de algún museo de historia natural, y creemos que esa pecera de unos cuantos metros es un sitio enorme y apenas podemos descubrir una parte de él. Eso es lo que creen los peces, que su pequeña prisión en realidad es enorme. Miramos fuera y vemos el universo, creyendo ser parte de la inmensidad. Entre tanto, seres más grandes nos miran desde afuera, y nosotros no podemos ver los rostros de los niños pegados al cristal. El guía dijo que los peces no pueden vernos como tal, pero que no tocáramos el cristal porque eso alteraba su pequeño mundo, su tranquila existencia sin sentido. Así vienen los terremotos. Cuando un niño gigante que se separó de las manos de su madre corre excitado hacia una pecera y golpea contra la pared de vidrio. Yo miraba la salida de emergencia del acuario, y pensaba que incluso podría ser fácil sólo salir de allí e irme. Nadie repararía en mí, todos estaban absortos mirando los peces encerrados e igual nadie se fija en mí, yo no llamo la atención.
Comienzo a tener cierto desprecio por J. Quiero que se aleje. Es como yo, eso supongo, y eso es lo que lo hace insoportable. Expresa tan poca empatía hacia todo y tal cinismo a la muerte que es molesto. Aún así, no puedo evitar quererlo mucho. Deseo que se vaya y, al mismo tiempo, que se quede muy cerca. Es una alucinación contradictoria desagradable y agradable.
Creo que podría definir mis sentimientos hacia él con la letra de Aneurysm. Me sorprende que la letra, independiente de su verdadero significado, expresa de forma literal lo que creo, siento y pienso. En especial la frase de Love you so much, it makes me sick. Es totalmente literal. Lo quiero tanto que me siento enferma físicamente (un dolor constante en el pecho, más fuerte en el lado derecho y más molesto en el izquierdo. Además de lo psicológico: desde que lo quiero me siento diferente y perdí totalmente la noción del tiempo, cabe decir que ha aumentado mi deseo suicida). La frase que atribuía a él en la canción, como si la primera parte la cantara yo como un mensaje hacia él (por cierto, la que le atribuía era la de she keeps it pumpin' straight to my heart), en realidad no creo que se la deba atribuir a él. Más bien a mí, cambiando el ella por él. Desearía una sola cosa, sólo una. Que, antes de morir, me diga una vez que me quiere. Sólo quiero saber si represento algo mínimo en él. Es un pequeño deseo que jamás voy a poder cumplir. No represento nada. Antes de irme a casa, C me miró una última vez, inexpresivo desde las escaleras que dan a la primera planta de la escuela. Por un sólo segundo. Casi parecía que me daba una última mirada creyendo que sería la última vez que me vería con vida. En ese instante, pasé de ser su madre a ser su hija. La pequeña hija de papá que algún momento pensó en fornicar con él.
Por cierto, le pregunté a D "Si yo me matara, ¿a ti te importaría?". Me respondió "Obviamente sí, me importaría mucho". Simplemente dije "yo sé que no" mientras él insistía que sí. Fue un lindo detalle, de veras lo quiero. J, en cambio, dijo que le parecería divertido. No sé si habla en serio, en mi punto de vista si él se matara también sería divertido. Si es en serio, soy ridícula. No debo preocuparme por eso, si es como yo entonces le divierte pero, de alguna forma, podría llegar incluso a extrañarme. No lo creo. Tendré que conformarme con que al menos va a recordarme, espero.
Estoy casi segura de que a D le gusta R. Ella se puso a bailar, pegando el culo contra el bulto en el pantalón de varios compañeros de clase. D miraba de forma nerviosa constantemente, o eso me parecía. Si es así, me sentí muy mal por él. Creo que es cierto.
Con él sucede como con A. Lo quiero, aunque no del modo en que lo quiero para mí. Lo quiero del modo en que mi amor es tal que deseo que sea feliz, que vaya a fornicar y a amar muchas veces y termine siendo feliz con alguien a quien ama. Creo que por fin sé qué es el amor, el verdadero, que no desea egoísmos. Es empalagoso, y, a la larga, una experiencia humana que me alegro de haber podido vivir, aunque me cause un molesto dolor físico. Experimento un tipo de amor que no muchas personas pueden experimentar, no es el amor común de "te amo y te quiero para siempre a mi lado". Es un amor tan real como extraño.
Incluso podría decir que, exteriormente, estoy actuando como una persona tan normal que tengo miedo de empezar a serlo. Quien con monstruos luche cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Será una pena si muero sin haber leído al menos una vez a Nietzsche.
Anduve todo el día de aquí para allá, pasando entre los brazos de mis compañeras de clase y, cuando tenía la oportunidad, vagabundeaba por mi cuenta entre las exhibiciones, los baños y los corredores. Aguanté la mañana entera con una botella de té de limón y un yogurt de fresa. Me la pasé con cara de enojo, tristeza, aburrimiento y vacío. Todo perfecto, nadie preguntó. Permanecí casi todo el tiempo así, pareciendo una muñeca de trapo o como con la mente en otro mundo. Caminé mucho rato detrás de R y M, una amiga que seguro he mencionado antes sin ningún nombre. Yo actuaba como si fuera una madre: caminaba aburrida algo alejada de ellas dos, mientras ambas reían y participaban en las actividades emocionadas; mientras tanto, yo tomaba las fotografías cuando me lo pedían y sostenía el teléfono celular de R mientras ellas corrían. De verdad me sentía como una mujer de cuarenta años o menos que cuida a sus dos hijas mientras envidia a su esposo que pudo quedarse en casa o en el trabajo.
Sí tenía la mente en otro lado. Estaba pensando en lo de suicidarme. Leer Las Vírgenes Suicidas me ha motivado en gran manera a matarme. Casi parece que la valentía cobarde de cinco adolescentes rubias se vuelve tentadora al escuchar sobre ellas. J no fue y, si soy sincera, me pareció mucho mejor así. Anoche fue una pesadilla. Primero, lo que no fue una pesadilla: me lavé el cabello, intenté hacer una vela aromática casera con una naranja y aceite de cocina, (aquí comienza lo que me pareció horrible) para finalmente entrar en un estado de cierto no espacio-no tiempo. Era tan extraño, alucino a cada rato. Apenas tengo memorias de mi vida y el tiempo pasa de manera extraña y anormalmente lenta. Anoche creí haber pasado horas duchándome, luego noté que no parecía haber pasado mucho. Me duché de forma extraña, errática, por así decirlo aunque suene ridículo utilizar esa palabra para describir algo tan trivial. Me lanzaba al cuerpo todos esos productos químicos uno tras otro, mezclando todo y como asfixiándome, haciendo lo posible por huir con rapidez. Se mezclaba el jabón de aroma a coco con el champú de aroma a frutas y se sentía todo tan desagradable y entremezclado que ahora, al querer recordar cómo fue, el recuerdo está recortado y me causa un leve ataque de ansiedad. Irreal y horrendo (me gustó).
Durante el recorrido, busqué numerosas veces a C con la mirada. Lo buscaba entre las muchas personas, y también a D, que, la mayor parte del tiempo, iba con él. Si se me acercaba, me iba en cuanto podía. No quería estar con él, sólo saber que estaba allí, dónde estaba y qué hacía. Parecía ser que temía el que, de un momento a otro, desapareciera. Tendría qué ver con esto de suicidarse, es porque si muero no voy a poder verlo más y temo perderle, porque le quiero. Parecía, de nuevo, una madre. Aburrida entre las exhibiciones para niños curiosos mientras me fijaba en que mis dos hijas y mis dos hijos estuviesen bien. En cierto momento bajé al baño sola, fue una buena oportunidad. Caminé lento, sin prisas por volver con ese grupo de niños que se las dan de mayores. Estar sola fue una bendición. Al principio, bajamos al acuario. En el acuario, haciendo la fila y viendo los peces, tuve otra idea. Me dí tiempo para pensar; era igual, la fila andaba como si hubiese un accidente de tráfico y todos fueran conductores curiosos andando con lentitud junto a la escena. Veía a los peces en las peceras y pensé en el trauma de la pecera, de La Elegancia del Erizo. Pensaba en esos animales, confinados a un espacio pequeño para vivir sus míseras vidas moviéndose en algunos escasos metros, en una caja que, cruelmente, tiene una pared de cristal que les hace pensar en que hay un mundo más allá al que es fácil ir, que ya residen en él. Esos peces son muy similares a nosotros. Quizás vivimos en una mísera pecera de algún museo de historia natural, y creemos que esa pecera de unos cuantos metros es un sitio enorme y apenas podemos descubrir una parte de él. Eso es lo que creen los peces, que su pequeña prisión en realidad es enorme. Miramos fuera y vemos el universo, creyendo ser parte de la inmensidad. Entre tanto, seres más grandes nos miran desde afuera, y nosotros no podemos ver los rostros de los niños pegados al cristal. El guía dijo que los peces no pueden vernos como tal, pero que no tocáramos el cristal porque eso alteraba su pequeño mundo, su tranquila existencia sin sentido. Así vienen los terremotos. Cuando un niño gigante que se separó de las manos de su madre corre excitado hacia una pecera y golpea contra la pared de vidrio. Yo miraba la salida de emergencia del acuario, y pensaba que incluso podría ser fácil sólo salir de allí e irme. Nadie repararía en mí, todos estaban absortos mirando los peces encerrados e igual nadie se fija en mí, yo no llamo la atención.
Comienzo a tener cierto desprecio por J. Quiero que se aleje. Es como yo, eso supongo, y eso es lo que lo hace insoportable. Expresa tan poca empatía hacia todo y tal cinismo a la muerte que es molesto. Aún así, no puedo evitar quererlo mucho. Deseo que se vaya y, al mismo tiempo, que se quede muy cerca. Es una alucinación contradictoria desagradable y agradable.
Creo que podría definir mis sentimientos hacia él con la letra de Aneurysm. Me sorprende que la letra, independiente de su verdadero significado, expresa de forma literal lo que creo, siento y pienso. En especial la frase de Love you so much, it makes me sick. Es totalmente literal. Lo quiero tanto que me siento enferma físicamente (un dolor constante en el pecho, más fuerte en el lado derecho y más molesto en el izquierdo. Además de lo psicológico: desde que lo quiero me siento diferente y perdí totalmente la noción del tiempo, cabe decir que ha aumentado mi deseo suicida). La frase que atribuía a él en la canción, como si la primera parte la cantara yo como un mensaje hacia él (por cierto, la que le atribuía era la de she keeps it pumpin' straight to my heart), en realidad no creo que se la deba atribuir a él. Más bien a mí, cambiando el ella por él. Desearía una sola cosa, sólo una. Que, antes de morir, me diga una vez que me quiere. Sólo quiero saber si represento algo mínimo en él. Es un pequeño deseo que jamás voy a poder cumplir. No represento nada. Antes de irme a casa, C me miró una última vez, inexpresivo desde las escaleras que dan a la primera planta de la escuela. Por un sólo segundo. Casi parecía que me daba una última mirada creyendo que sería la última vez que me vería con vida. En ese instante, pasé de ser su madre a ser su hija. La pequeña hija de papá que algún momento pensó en fornicar con él.
Por cierto, le pregunté a D "Si yo me matara, ¿a ti te importaría?". Me respondió "Obviamente sí, me importaría mucho". Simplemente dije "yo sé que no" mientras él insistía que sí. Fue un lindo detalle, de veras lo quiero. J, en cambio, dijo que le parecería divertido. No sé si habla en serio, en mi punto de vista si él se matara también sería divertido. Si es en serio, soy ridícula. No debo preocuparme por eso, si es como yo entonces le divierte pero, de alguna forma, podría llegar incluso a extrañarme. No lo creo. Tendré que conformarme con que al menos va a recordarme, espero.
Estoy casi segura de que a D le gusta R. Ella se puso a bailar, pegando el culo contra el bulto en el pantalón de varios compañeros de clase. D miraba de forma nerviosa constantemente, o eso me parecía. Si es así, me sentí muy mal por él. Creo que es cierto.
Con él sucede como con A. Lo quiero, aunque no del modo en que lo quiero para mí. Lo quiero del modo en que mi amor es tal que deseo que sea feliz, que vaya a fornicar y a amar muchas veces y termine siendo feliz con alguien a quien ama. Creo que por fin sé qué es el amor, el verdadero, que no desea egoísmos. Es empalagoso, y, a la larga, una experiencia humana que me alegro de haber podido vivir, aunque me cause un molesto dolor físico. Experimento un tipo de amor que no muchas personas pueden experimentar, no es el amor común de "te amo y te quiero para siempre a mi lado". Es un amor tan real como extraño.
Incluso podría decir que, exteriormente, estoy actuando como una persona tan normal que tengo miedo de empezar a serlo. Quien con monstruos luche cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Será una pena si muero sin haber leído al menos una vez a Nietzsche.
Wednesday, September 12, 2012
Matarse es más difícil de lo que pensaba. Es una mierda, no quiero vivir y no puedo matarme.
Hoy volvimos a intentarlo. Allí estaba J. Comienzo a entender a Cecilia; estoy a punto de suicidarme por él. Finalmente, no pudimos hacer nada porque R derramó la cera de las velas en una mesa de cristal de los padres de V y tuvimos que pasar una hora limpiándola. Luego, con V algo enojada y aburrida y todo el mundo actuando tan desordenadamente, no hicimos nada.
Pasé toda la tarde sabiendo algo, sabiendo, por alguna razón, que no falta muy poco para que decida suicidarme. También sé que a J no le importaría, no creo. Voy a extrañarlo, supongo.
En fin, sólo me fui de allí. Me quería ir, no aguantaba esa mierda. No soportaba verlo y saber que él me importa. No quiero aceptar la idea. de saber que alguien me importa.
Sólo me concentro en Cecilia, las otras hermanas Lisbon son incluso imbéciles.
Esta es una cosa más que se agrega a la lista de cosas que creí que nunca haría. Cuando era pequeña, veía las películas y series americanas y, al ver las escenas de estereotipos adolescentes, pensaba que estaba sobre-actuado y que, al menos yo, no haría nada de eso nunca porque era ridículo. Bueno, ya hice mucho: decir "el dijo que ella dijo y entonces él le dio y yo dije...", hablar mucho tiempo por teléfono, preocuparme por maquillarme a cada rato y, la más estúpida de todas, suicidio por amor.
Mi amor no podría ser como el de Cecilia, simplemente porque no sé cómo es. Sí, me pasé toda la tarde deseando un abrazo de él. Sí, es ridículo porque mientras pensaba en eso le veía el culo a V. Sí, me fui de allí a paso más lento de lo normal y tan vacía por dentro como un barril viejo con aire viciado.
Es verdad, lo quiero. No voy con rodeos, es verdad que lo quiero mucho. Tengo que recalcar que odio decir eso, porque los estereotipos del amor hacen que se malinterprete. Es algo distinto, para entenderse con los estereotipos podría definir eso como cariño. Al mismo tiempo, mi existencia podría ser igual de vana aunque un poco menos incómoda si él se muere. Ni modo, no hay nada que pueda hacer. Esto es incómodo, sí, lo admito. Es una mierda.
Voy a hacer esto simple.
De verdad, no le importaría. Creo que le tendría sin cuidado, sólo sería una anécdota interesante: "una amiga (o simplemente compañera de clase) mía se mató cuando éramos adolescentes. Solíamos conversar y lo toqué las tetas". Espero que cumpla su sueño de dominar al mundo. Si hay un cielo y, por alguna extraña razón, voy allí, quizás me fije de vez en cuando en su vida. ¿Por qué no? Me libraría de los incómodos actos masoquistas de la vida y podría permitirme observarlo sin sentirme agobiada. Sería tan maravilloso dejar una carta, sería tan magnífico hacerlo ya mismo. No puedo, sólo eso. Es una mierda, quiero matarme y esta vez ya no siento nada, estoy anestesiada. No voy a pode matarme ahora, mis padres llegaron y no tengo las pastillas necesarias. Además, la sobredosis podría incluir vómitos, náuseas, taquicardia y parálisis de las extremidades, siendo, finalmente, una muerte larga y agonizante. Necesito somníferos. Sería más fácil si no me los hubiese tomado todos poco a poco. Quizás hasta considere la idea de pedirle a J que me ayude a conseguir las píldoras y sería un cómplice de mi propia muerte. Sería mi compañero durante la experiencia corta de estar viva y peligrosamente cerca a la muerte. Adoraría que eso sucediera así, sería una forma de conectarme vagamente con él por un corto tiempo antes de irme. Una experiencia que podría vivir, tras las muchas que no podré vivir. Sí, voy a preguntárselo mañana.
Voy a escribir algo que él nunca va a leer, dirigido a Louis, por supuesto.
Hoy volvimos a intentarlo. Allí estaba J. Comienzo a entender a Cecilia; estoy a punto de suicidarme por él. Finalmente, no pudimos hacer nada porque R derramó la cera de las velas en una mesa de cristal de los padres de V y tuvimos que pasar una hora limpiándola. Luego, con V algo enojada y aburrida y todo el mundo actuando tan desordenadamente, no hicimos nada.
Pasé toda la tarde sabiendo algo, sabiendo, por alguna razón, que no falta muy poco para que decida suicidarme. También sé que a J no le importaría, no creo. Voy a extrañarlo, supongo.
En fin, sólo me fui de allí. Me quería ir, no aguantaba esa mierda. No soportaba verlo y saber que él me importa. No quiero aceptar la idea. de saber que alguien me importa.
Sólo me concentro en Cecilia, las otras hermanas Lisbon son incluso imbéciles.
Esta es una cosa más que se agrega a la lista de cosas que creí que nunca haría. Cuando era pequeña, veía las películas y series americanas y, al ver las escenas de estereotipos adolescentes, pensaba que estaba sobre-actuado y que, al menos yo, no haría nada de eso nunca porque era ridículo. Bueno, ya hice mucho: decir "el dijo que ella dijo y entonces él le dio y yo dije...", hablar mucho tiempo por teléfono, preocuparme por maquillarme a cada rato y, la más estúpida de todas, suicidio por amor.
Mi amor no podría ser como el de Cecilia, simplemente porque no sé cómo es. Sí, me pasé toda la tarde deseando un abrazo de él. Sí, es ridículo porque mientras pensaba en eso le veía el culo a V. Sí, me fui de allí a paso más lento de lo normal y tan vacía por dentro como un barril viejo con aire viciado.
Es verdad, lo quiero. No voy con rodeos, es verdad que lo quiero mucho. Tengo que recalcar que odio decir eso, porque los estereotipos del amor hacen que se malinterprete. Es algo distinto, para entenderse con los estereotipos podría definir eso como cariño. Al mismo tiempo, mi existencia podría ser igual de vana aunque un poco menos incómoda si él se muere. Ni modo, no hay nada que pueda hacer. Esto es incómodo, sí, lo admito. Es una mierda.
Voy a hacer esto simple.
De verdad, no le importaría. Creo que le tendría sin cuidado, sólo sería una anécdota interesante: "una amiga (o simplemente compañera de clase) mía se mató cuando éramos adolescentes. Solíamos conversar y lo toqué las tetas". Espero que cumpla su sueño de dominar al mundo. Si hay un cielo y, por alguna extraña razón, voy allí, quizás me fije de vez en cuando en su vida. ¿Por qué no? Me libraría de los incómodos actos masoquistas de la vida y podría permitirme observarlo sin sentirme agobiada. Sería tan maravilloso dejar una carta, sería tan magnífico hacerlo ya mismo. No puedo, sólo eso. Es una mierda, quiero matarme y esta vez ya no siento nada, estoy anestesiada. No voy a pode matarme ahora, mis padres llegaron y no tengo las pastillas necesarias. Además, la sobredosis podría incluir vómitos, náuseas, taquicardia y parálisis de las extremidades, siendo, finalmente, una muerte larga y agonizante. Necesito somníferos. Sería más fácil si no me los hubiese tomado todos poco a poco. Quizás hasta considere la idea de pedirle a J que me ayude a conseguir las píldoras y sería un cómplice de mi propia muerte. Sería mi compañero durante la experiencia corta de estar viva y peligrosamente cerca a la muerte. Adoraría que eso sucediera así, sería una forma de conectarme vagamente con él por un corto tiempo antes de irme. Una experiencia que podría vivir, tras las muchas que no podré vivir. Sí, voy a preguntárselo mañana.
Voy a escribir algo que él nunca va a leer, dirigido a Louis, por supuesto.
A ver, no sé cómo explicar esta mierda porque ni después de haberme matado deja de ser raro. Te quiero, y eso es algo agradable pero vomitivo y despreciable. Me hace sentir un dolor en el pecho, como si tuviera una serpiente metida dentro del tórax que me golpeara fuertemente desde el interior de mi torso. Es una de las pocas veces que digo las cosas tan directamente. No me gusta, aunque no veo muchas otras opciones posibles, no opciones que quiera tomar. Soy imbécil, eso ya lo tengo claro. Perdón, ni siquiera sé por qué me disculpo. Eso depende de si hice algo que te jodió (casi estoy segura de que sí, porque no puedo recordar casi nada de los últimos años de mi vida. En realidad, sólo tengo unas pocas memorias). En este preciso instante, ya hasta dudo de matarme y eso me molesta. No puedo hacer nada para evitar eso, mi mejor oportunidad está en oír Gloomy Sunday u oír durante todo un día, sin parar, una y otra vez, el álbum completo de Bleach, de Nirvana. Gracias a ese álbum por poco me suicido, por alguna razón no lo oigo tanto como solía hacer antes, desde ese incidente. Yo siempre lo fastidio todo, siempre. No importa mucho, nada más quería dejar claro que voy a extrañarte y que soy imbécil. No soy capaz de decir "te quiero" otra vez. Yo no expreso los sentimientos porque me causa incomodidad; decirle esas palabras a cualquiera de forma genuina me cause asco y funciona como un emético en mí. ¿Qué mierda es esto? Es horrible, es lo que tiene que decirse y siempre decimos de forma tan poco obvio que me provoca angustia y ataques continuos de ansiedad que me gustaría calmar con pastillas. Sólo eso, sólo ese problema: los ataques de ansiedad, la constante paranoia, las alucinaciones visuales y auditivas y, sólo para decirlo de nuevo, esa tendencia suicida. Me gusta eso, matarse es entretenido. Es porque no puedes matarte todos los días y es lo que más acaba con la rutina. Tengo un problema con la rutina. Me asfixia y me dan ganas de conseguir un arma, matar a todas las personas posibles y luego volarme la tapa de los sesos. Perdón. Y quiero aclarar que, en absoluto, me disculpo por matarme. ¿Por qué habría de disculparme por eso? Lo que más me causa pánico es matarme y que luego de cinco minutos en la nada se culpa la idea de los hinduistas, y reencarne. Me asusta la idea de que reencarne y que, mientras sea un feto, tenga conciencia de que he vuelto de nuevo a este puto agujero. No entiendo mucho cómo la gente logra ser concisa cuando quiere serlo. Generalmente, sólo soy concisa por accidente. Cuando quiero decir algo no soy capaz, me voy con un montón de cosas que nada tienen qué ver sólo porque quiero aplazar tener que decir lo que se tiene qué decir. Leí, oí y me convencí de muchas cosas para estar bien con la idea de matarme. Espero tener un más allá a lo Leonard Cohen.
Saturday, August 18, 2012
Quería escribir justo el viernes, pero no pude hasta ahora. El viernes una amiga de I y mía (V), me invitó a salir a algún lado con I y ella. Hace algunas semanas o quizás meses que no les hablaba, al menos a V. A I la llamé hace unas semanas para decirle sobre lo que sucedió con D. Le causó asco, y es normal ya que desconoce sobre el sexo. Al desconocer lo placentero que es vemos lo que es en realidad, porque no hay placer que ciegue lo obvio, que es algo asqueroso y desagradable.
No sé por qué, me emocioné con la idea de salir con ellas ya que hace un tiempo no salía a algún centro comercial en su compañía. Fuimos a un centro comercial que queda un poco lejos y pasamos el día allí entrando a varias tiendas, caminando por allí, charlando, riendo de varias estupideces que me contaban sobre sus vidas y jugando algunos juegos allí. Algo muy gracioso fue cuando estábamos jugando un juego que consistía en disparar a un montón de hombres (los cuales yo imaginaba como nazis) sin una razón aparente, ya que no había mayor explicación de la situación en el juego. Entonces a cada rato se terminaba el dinero que habíamos puesto a la maquina y, emocionadas y excitadas por la violencia, chillábamos erraticamente "Continue! Continue!" como unas dementes. Causaba gracia porque nos veíamos totalmente patéticas.
Me he salido del tema, sólo iba a contar lo primordial de por qué no escribí. Continúo.
Al acabar, había quedado con mi madre de irme a una cabaña en las afueras, pero I quería que fuera a dormir a su casa. Resolvimos que I y V me acompañaran a la cabaña, para ir a dormir el día de ayer y volver hoy por la tarde. A I le permitieron ir pero a V, su padre sobre-protector, le negó el permiso. I y yo debimos caminar un buen trecho con varias piedras en medio de la noche, con casi total oscuridad y lluvia. Fue muy agradable, utilicé la visualización e imaginé que estaba con J.
Aquí era a dónde quería llegar.
El viernes le dije a Louis que me dejara chupar su pene. Él sí que domina con una enorme habilidad el arte de la calma. Sin siquiera inmutarse, sabiendo que yo hablo enserio respecto a eso, dijo "es tu decisión, si quieres". "Es tu pene", le dije. Seguimos con esa mierda y par de veces más y luego de un rato escogimos: este martes, luego de la escuela, cerca de la casa de D. Si soy expresiva, quiero a J, de forma que puede resultar complicada de explicar o entender o creer. Más de lo que se ama a una pareja, pero no de esa forma. Es una forma de amor no de relación sentimental amorosa. En cuanto a odio, como para mí él es como yo, le tengo cierto odio, pero mucho menos del que tengo por mí misma. Le tengo bastante cariño, y al mismo tiempo odio.
Cuando Louis me toca siento cierta incomodidad, más bien dolor. Una descarga eléctrica o algo similar que recorre los dedos de las manos y no dejo que me toque por eso. La verdad, sólo desearía ver su pene, tocarlo, pasar la lengua por él, oler el aroma a sexo y luego verlo masturbarse. Aunque así no tendría mucha gracia.
Tengo un vacío emocional por un padre distante que yo alejé y que trata de volver pero lo alejo más porque no quiero que venga. Eso sí me da algo de dolor, pero es muy poco. Ese vacío lo lleno con muchas cosas, y una de ellas es intentar buscar de forma desesperada amor de quienes creo amar. No es mi culpa, no quise nacer.
Una compañera de mi clase está triste. Se supone, aunque no entendí casi nada, que hace años que su padre está en otro país y sólo se comunican por teléfono. Ahora resulta que tiene un problema en el corazón y se va a morir, envió una nota despidiéndose. Me preocupa mi falta de interés por su sufrimiento. Suponía, hasta eso, que todos los casos tristes que involucrasen a un padre me conmoverían, por mis propios problemas con el mío. Al parecer no es así. Estuvo llorando pero no me interesó nada. Mientras conversaba con algunos amigos de eso fingía sentir mucha pena por ella por poco me río. Si hablo en serio, desearía que se muera. Quiero que sufra. No me ha hecho nada malo, pero quiero que sufra mucho y que llore y chille después de hablar tanta mierda a diario, sólo dice palabras absurdas al azar para reír y son tan absurdas que incluso a mí me hacen reír, pero no me interesa. Espero que sufra, ojalá llore mucho. Lo mejor sería que se matara por la pena, pero luego sería fastidioso y una verdadera mierda ver como a todo mundo le importa porque era sociable, amiga de todos y bonita.
La vida, como la muerte, sigue. No es importante que una masa de ignorancia se importe por mí. La verdad, como he dicho muchas veces, si estuviese segura de que al matarme absolutamente nadie recordaría que viví entonces me mataría. Soy muy empática, no soy tan egoísta, es una de las razones principales por las que no me suicidio. Me preocupa mi empatía. Desde ese brote suicida del otro día en el cual casi cometo suicidio de no ser porque Polly me lastimó con dos chillidos haciéndome empática de nuevo y sacándome de la impulsividad, mi empatía a minimizado mucho. Ya no siento tanta empatía como antes. Eso me da algo en qué pensar. ¿Es posible que tenga un brote psicótico en el cual me dé por cumplir fantasías suicidas y que luego mis sentimientos principales hacia los otros comiencen a anestesiarse poco a poco? Ahora que vi a mí padre en su pijama sentí empatía por él. Parece que se reemplaza esa empatía. Ya no siento nada de empatía a la mayoría de las cosas, más que todo las superficiales, y a unas pocas más profundas les doy mucha atención.
Luce como un hombre herido y cansado que siente que todos lo desprecian y nada más desea con desesperación que su hija, quien le dio alegría unos años, le exprese cariño. Su deseo es tan patético que siento mucha pena por él , tanto como para querer llorar. Puedo contener las lágrimas, ya he contenido muchas otras. Esto es una mierda. Quiero vomitar. No lo digo como que siento ganas de vomitar, lo digo como que anhelo poder vomitar.
No sé por qué, me emocioné con la idea de salir con ellas ya que hace un tiempo no salía a algún centro comercial en su compañía. Fuimos a un centro comercial que queda un poco lejos y pasamos el día allí entrando a varias tiendas, caminando por allí, charlando, riendo de varias estupideces que me contaban sobre sus vidas y jugando algunos juegos allí. Algo muy gracioso fue cuando estábamos jugando un juego que consistía en disparar a un montón de hombres (los cuales yo imaginaba como nazis) sin una razón aparente, ya que no había mayor explicación de la situación en el juego. Entonces a cada rato se terminaba el dinero que habíamos puesto a la maquina y, emocionadas y excitadas por la violencia, chillábamos erraticamente "Continue! Continue!" como unas dementes. Causaba gracia porque nos veíamos totalmente patéticas.
Me he salido del tema, sólo iba a contar lo primordial de por qué no escribí. Continúo.
Al acabar, había quedado con mi madre de irme a una cabaña en las afueras, pero I quería que fuera a dormir a su casa. Resolvimos que I y V me acompañaran a la cabaña, para ir a dormir el día de ayer y volver hoy por la tarde. A I le permitieron ir pero a V, su padre sobre-protector, le negó el permiso. I y yo debimos caminar un buen trecho con varias piedras en medio de la noche, con casi total oscuridad y lluvia. Fue muy agradable, utilicé la visualización e imaginé que estaba con J.
Aquí era a dónde quería llegar.
El viernes le dije a Louis que me dejara chupar su pene. Él sí que domina con una enorme habilidad el arte de la calma. Sin siquiera inmutarse, sabiendo que yo hablo enserio respecto a eso, dijo "es tu decisión, si quieres". "Es tu pene", le dije. Seguimos con esa mierda y par de veces más y luego de un rato escogimos: este martes, luego de la escuela, cerca de la casa de D. Si soy expresiva, quiero a J, de forma que puede resultar complicada de explicar o entender o creer. Más de lo que se ama a una pareja, pero no de esa forma. Es una forma de amor no de relación sentimental amorosa. En cuanto a odio, como para mí él es como yo, le tengo cierto odio, pero mucho menos del que tengo por mí misma. Le tengo bastante cariño, y al mismo tiempo odio.
Cuando Louis me toca siento cierta incomodidad, más bien dolor. Una descarga eléctrica o algo similar que recorre los dedos de las manos y no dejo que me toque por eso. La verdad, sólo desearía ver su pene, tocarlo, pasar la lengua por él, oler el aroma a sexo y luego verlo masturbarse. Aunque así no tendría mucha gracia.
Tengo un vacío emocional por un padre distante que yo alejé y que trata de volver pero lo alejo más porque no quiero que venga. Eso sí me da algo de dolor, pero es muy poco. Ese vacío lo lleno con muchas cosas, y una de ellas es intentar buscar de forma desesperada amor de quienes creo amar. No es mi culpa, no quise nacer.
Una compañera de mi clase está triste. Se supone, aunque no entendí casi nada, que hace años que su padre está en otro país y sólo se comunican por teléfono. Ahora resulta que tiene un problema en el corazón y se va a morir, envió una nota despidiéndose. Me preocupa mi falta de interés por su sufrimiento. Suponía, hasta eso, que todos los casos tristes que involucrasen a un padre me conmoverían, por mis propios problemas con el mío. Al parecer no es así. Estuvo llorando pero no me interesó nada. Mientras conversaba con algunos amigos de eso fingía sentir mucha pena por ella por poco me río. Si hablo en serio, desearía que se muera. Quiero que sufra. No me ha hecho nada malo, pero quiero que sufra mucho y que llore y chille después de hablar tanta mierda a diario, sólo dice palabras absurdas al azar para reír y son tan absurdas que incluso a mí me hacen reír, pero no me interesa. Espero que sufra, ojalá llore mucho. Lo mejor sería que se matara por la pena, pero luego sería fastidioso y una verdadera mierda ver como a todo mundo le importa porque era sociable, amiga de todos y bonita.
La vida, como la muerte, sigue. No es importante que una masa de ignorancia se importe por mí. La verdad, como he dicho muchas veces, si estuviese segura de que al matarme absolutamente nadie recordaría que viví entonces me mataría. Soy muy empática, no soy tan egoísta, es una de las razones principales por las que no me suicidio. Me preocupa mi empatía. Desde ese brote suicida del otro día en el cual casi cometo suicidio de no ser porque Polly me lastimó con dos chillidos haciéndome empática de nuevo y sacándome de la impulsividad, mi empatía a minimizado mucho. Ya no siento tanta empatía como antes. Eso me da algo en qué pensar. ¿Es posible que tenga un brote psicótico en el cual me dé por cumplir fantasías suicidas y que luego mis sentimientos principales hacia los otros comiencen a anestesiarse poco a poco? Ahora que vi a mí padre en su pijama sentí empatía por él. Parece que se reemplaza esa empatía. Ya no siento nada de empatía a la mayoría de las cosas, más que todo las superficiales, y a unas pocas más profundas les doy mucha atención.
Luce como un hombre herido y cansado que siente que todos lo desprecian y nada más desea con desesperación que su hija, quien le dio alegría unos años, le exprese cariño. Su deseo es tan patético que siento mucha pena por él , tanto como para querer llorar. Puedo contener las lágrimas, ya he contenido muchas otras. Esto es una mierda. Quiero vomitar. No lo digo como que siento ganas de vomitar, lo digo como que anhelo poder vomitar.
Monday, August 13, 2012
¿De dónde vino Gloomy Sunday?
Tuve una recaída, estoy bien, no morí.
No sé, de la nada quise tomar una píldora para dormir (de forma muy estúpida) disuelta en coca-cola, esperando que funcionara con somníferos con vino. Al buscar la píldora noté que alguien, ahora que lo pienso pude ser yo, sacó de mi caja de píldoras una gran cantidad. ¿Cuándo, si fue yo, consumí tantas píldoras? Sólo recuerdo haberme tragado tres como máximo, sin contar la de hoy, y tenía más de nueve.
Bien , las guardé sin darle demasiada importancia, quizás porque en el fondo sabía que podría haber sido yo quien tomó las píldoras. Me la tragué y seguí calmada.
Luego, de la nada, caí.
Fue un momento de algo raro. "Me tomaré todas esas putas píldoras, yo puedo. Rápido, este es un momento de egoísmo y soy capaz. Es un accidente, no quería tomar tantas". Fue increíble, de verdad fui y saqué las píldoras con la intención de tragarlas y rezar porque me mataran. Entonces escuché a Polly chillando para que fuera a verlo. Chilló una vez cuando iba por las píldoras y fue como un golpe que me retenía. Después, de nuevo. Eso me venció. No pude, incluso después de contar las píldoras y ver si alcanzarían y de, sin muchas fuerzas, estar dispuesta a morir de forma repentina y sin razón. Un brote suicida. Pero no pude, rompí a llorar queriendo llamar a Logan y decirle que me sentía mal, que estaba mal y que necesitaba ayuda. Me retuve en guardar las píldoras en su lugar y secarme las lágrimas. Ahora estoy mejor. Al menos, de momento, no estoy cayendo.
¿Qué mierda fue eso? De verdad, no entiendo. Esta tarde sí estuve algo mal pero he estado peor y no he tratado de matarme. Vino a mi mente un poco más tarde que si me hubiera suicidado, una de las razones sería lo inalcanzable que está Marcus para mí. Mierda, de sólo pensarlo me dan náuseas. Eso significa, simplemente, que estuve al borde de algo que repudio del suicidio adolescente, que va en contra de todo lo que creo: no matarse porque alguien más murió. Si vas a matarte que sea cosa tuya, es tu vida, no la de alguien más. Es un comportamiento adolescente que pensé que siempre evadiría, pero al parecer no. Estoy muy preocupada. De verdad espero que no sea por eso. No soportaría esa estupidez y me golpearía hasta dejarme inconsciente como castigo por tanta estupidez. Me daría en el estómago hasta vomitar sangre.
Si no fue eso, debo saber qué fue. Espero que sea algo más. Pero, ¿brote suicida? ¿Eso siquiera existe? De un momento a otro, es como si oyeras Gloomy Sunday, tienes un día algo malo y de la nada dices "me voy a suicidar". Aparte de ese ataque estúpido de celos que me dan ganas de golpearme hasta dejarme el vientre morado, nada cambió hoy. Escuché la misma música que todos los días, vi las mismas imágenes violentas de todos los días que jamás causaron nada en mí y que, hoy, especialmente me causaron algo menos de empatía que de costumbre.
Polly salvó mi vida. Una cacatúa salvo mi vida. He de ser muy patética, me creo tan jodidamente inteligente pero es un animal que no tiene sabiduría ni cultura en la mente el que evita que me mate. Esto es una mierda.
No sé, de la nada quise tomar una píldora para dormir (de forma muy estúpida) disuelta en coca-cola, esperando que funcionara con somníferos con vino. Al buscar la píldora noté que alguien, ahora que lo pienso pude ser yo, sacó de mi caja de píldoras una gran cantidad. ¿Cuándo, si fue yo, consumí tantas píldoras? Sólo recuerdo haberme tragado tres como máximo, sin contar la de hoy, y tenía más de nueve.
Bien , las guardé sin darle demasiada importancia, quizás porque en el fondo sabía que podría haber sido yo quien tomó las píldoras. Me la tragué y seguí calmada.
Luego, de la nada, caí.
Fue un momento de algo raro. "Me tomaré todas esas putas píldoras, yo puedo. Rápido, este es un momento de egoísmo y soy capaz. Es un accidente, no quería tomar tantas". Fue increíble, de verdad fui y saqué las píldoras con la intención de tragarlas y rezar porque me mataran. Entonces escuché a Polly chillando para que fuera a verlo. Chilló una vez cuando iba por las píldoras y fue como un golpe que me retenía. Después, de nuevo. Eso me venció. No pude, incluso después de contar las píldoras y ver si alcanzarían y de, sin muchas fuerzas, estar dispuesta a morir de forma repentina y sin razón. Un brote suicida. Pero no pude, rompí a llorar queriendo llamar a Logan y decirle que me sentía mal, que estaba mal y que necesitaba ayuda. Me retuve en guardar las píldoras en su lugar y secarme las lágrimas. Ahora estoy mejor. Al menos, de momento, no estoy cayendo.
¿Qué mierda fue eso? De verdad, no entiendo. Esta tarde sí estuve algo mal pero he estado peor y no he tratado de matarme. Vino a mi mente un poco más tarde que si me hubiera suicidado, una de las razones sería lo inalcanzable que está Marcus para mí. Mierda, de sólo pensarlo me dan náuseas. Eso significa, simplemente, que estuve al borde de algo que repudio del suicidio adolescente, que va en contra de todo lo que creo: no matarse porque alguien más murió. Si vas a matarte que sea cosa tuya, es tu vida, no la de alguien más. Es un comportamiento adolescente que pensé que siempre evadiría, pero al parecer no. Estoy muy preocupada. De verdad espero que no sea por eso. No soportaría esa estupidez y me golpearía hasta dejarme inconsciente como castigo por tanta estupidez. Me daría en el estómago hasta vomitar sangre.
Si no fue eso, debo saber qué fue. Espero que sea algo más. Pero, ¿brote suicida? ¿Eso siquiera existe? De un momento a otro, es como si oyeras Gloomy Sunday, tienes un día algo malo y de la nada dices "me voy a suicidar". Aparte de ese ataque estúpido de celos que me dan ganas de golpearme hasta dejarme el vientre morado, nada cambió hoy. Escuché la misma música que todos los días, vi las mismas imágenes violentas de todos los días que jamás causaron nada en mí y que, hoy, especialmente me causaron algo menos de empatía que de costumbre.
Polly salvó mi vida. Una cacatúa salvo mi vida. He de ser muy patética, me creo tan jodidamente inteligente pero es un animal que no tiene sabiduría ni cultura en la mente el que evita que me mate. Esto es una mierda.
The teacher said, your eyes.
Me estaba haciendo otro tatuaje, del ojo que todo lo ve, pero me aburrí y quedó un vago rastro de las líneas que ya había hecho. Me enterré bien la aguja en el centro, dolió bastante y me encantó.
Pensaba que tendría un eterno miedo a las agujas (ahora veo que sólo a las de fármacos médicos), y que eso me evitaría cualquier posibilidad de irme con drogas intravenosas. Ahora que sé que no, estoy jodida, podría volverme adicta. Tenía planeado ir con LSD nada más.
Tengo ganas de vomitar, es pensando en D. Le tengo tanto cariño y eso me jode hasta querer ahorcarlo. Mierda, lo odio. No podría estar hablando cosas más comunes.
Y hoy, en clase nos pusieron en grupos para resolver unos ejercicios en la clase de ciencias. Juro por Dios que no pensaba que pudiera tener celos alguna vez por causa de D y J, pero, joder, que sí pude. Se hicieron en grupo con una amiga mía y la verdad me enojé tanto sin razón que me mordí el brazo del enojo. Ahora me causa gracia, y me sigue causando celos. Mierda.
Ella puede estar, con una facilidad que detesto, con las personas que yo quiero estar. Eso de verdad me jode. Porque yo no puedo, es una mierda, y ellas sí. Estoy segura de que si fuera ella quien hubiese pedido sexo oral a D, habría dicho que sí encantado. Eso me jode aún más.
Algún día podría desquitarme a lo Kurt Cobain, comprando enormes trozos de carne y yendo a un bosque a disparar a esos trozos de carne jugando a que son personas. Soy, y siempre seré, la amiga lesbiana que es un fenómeno y que finge ser suicida. En este momento, si mis padres murieran, no me molestaría mucho tomarme la molestia de matarme. Esto es tan humillante como una violación, pero al menos una violación no dura más de seis años seguidos, sin parar un solo segundo, de humillación. Aunque hay excepciones. Las violaciones son peor que esto, a todos los violadores deberíamos castrarlos de forma dolorosa y lenta. Es su culpa, no los forzaron a tirarse encima de una persona indefensa para humillarla y profanarla viva.
Me gusta mucho Sifting de Nirvana. El ritmo se siente como si contara una existencia miserable que se vuelve momentáneamente esperanzadora, luego por un corto momento, alegre, y vuelve por largo rato a la miseria para repetir el proceso una y otra vez. Es como si contara mi vida. Te sientes esperanzado, luego feliz y luego notas que todo es en realidad un mierda. Y, mientras estás en el momento bueno, te van diciendo las miserias "don't have nothing for you".
La espera es muy larga.
C me preguntó, otra vez, por qué me cortaba. Sí, es mi culpa, lo noté hoy. Me preguntó y volví a joder la oportunidad diciendo "porque me gusta" y cortando el asunto. Entiendo, es mi culpa, yo lo jodo todo. Soy yo, ¿qué más hago sino ser una carga y joder las cosas propias y de los demás?
Quiero vomitar, de nuevo. No sé si se trata de comer poco y si se trata de algo mental. Creo que es mental, desde que me considero enferma mental a cada rato quiero vomitar. Soy incapaz de vomitar. Es como querer suicidarte y notar que eres inmortal. Es cruel.
Básicamente, por si no lo he dicho antes, en la nota que me escribí a mí misma puse "no vales nada, no les importas a nadie y nunca lograrás nada". Comienzo a pensar que tengo razón. Aunque siempre estuve segura, parezco estarlo un poco más cada minuto. Si fuera bonita, tendría por seguro que a todo mundo le preocuparían mis ideas suicidas. Como no lo soy, entonces nadie podría molestarse en gastar algo de su jodido tiempo en salvar algo menor. Eso soy, como un perro callejero. Que todo mundo dice ayudar pero sólo fingen lo necesario de empatía para quedar bien socialmente, y que, finalmente, a todos les parece secretamente una carga que sería mejor si se va.
Quiero vomitar y llorar. Constantemente quiero eso, o encerrarme en un agujero en la tierra y quedarme allí gritando y llorando, con un arma para matarme y que se descomponga mi cuerpo allí sin que nadie lo note. ¿por qué alguien habría de notarlo? O, si lo nota, ¿por qué le importaría? Ni a mí me importaría mucho.
Pensaba que tendría un eterno miedo a las agujas (ahora veo que sólo a las de fármacos médicos), y que eso me evitaría cualquier posibilidad de irme con drogas intravenosas. Ahora que sé que no, estoy jodida, podría volverme adicta. Tenía planeado ir con LSD nada más.
Tengo ganas de vomitar, es pensando en D. Le tengo tanto cariño y eso me jode hasta querer ahorcarlo. Mierda, lo odio. No podría estar hablando cosas más comunes.
Y hoy, en clase nos pusieron en grupos para resolver unos ejercicios en la clase de ciencias. Juro por Dios que no pensaba que pudiera tener celos alguna vez por causa de D y J, pero, joder, que sí pude. Se hicieron en grupo con una amiga mía y la verdad me enojé tanto sin razón que me mordí el brazo del enojo. Ahora me causa gracia, y me sigue causando celos. Mierda.
Ella puede estar, con una facilidad que detesto, con las personas que yo quiero estar. Eso de verdad me jode. Porque yo no puedo, es una mierda, y ellas sí. Estoy segura de que si fuera ella quien hubiese pedido sexo oral a D, habría dicho que sí encantado. Eso me jode aún más.
Algún día podría desquitarme a lo Kurt Cobain, comprando enormes trozos de carne y yendo a un bosque a disparar a esos trozos de carne jugando a que son personas. Soy, y siempre seré, la amiga lesbiana que es un fenómeno y que finge ser suicida. En este momento, si mis padres murieran, no me molestaría mucho tomarme la molestia de matarme. Esto es tan humillante como una violación, pero al menos una violación no dura más de seis años seguidos, sin parar un solo segundo, de humillación. Aunque hay excepciones. Las violaciones son peor que esto, a todos los violadores deberíamos castrarlos de forma dolorosa y lenta. Es su culpa, no los forzaron a tirarse encima de una persona indefensa para humillarla y profanarla viva.
Me gusta mucho Sifting de Nirvana. El ritmo se siente como si contara una existencia miserable que se vuelve momentáneamente esperanzadora, luego por un corto momento, alegre, y vuelve por largo rato a la miseria para repetir el proceso una y otra vez. Es como si contara mi vida. Te sientes esperanzado, luego feliz y luego notas que todo es en realidad un mierda. Y, mientras estás en el momento bueno, te van diciendo las miserias "don't have nothing for you".
La espera es muy larga.
C me preguntó, otra vez, por qué me cortaba. Sí, es mi culpa, lo noté hoy. Me preguntó y volví a joder la oportunidad diciendo "porque me gusta" y cortando el asunto. Entiendo, es mi culpa, yo lo jodo todo. Soy yo, ¿qué más hago sino ser una carga y joder las cosas propias y de los demás?
Quiero vomitar, de nuevo. No sé si se trata de comer poco y si se trata de algo mental. Creo que es mental, desde que me considero enferma mental a cada rato quiero vomitar. Soy incapaz de vomitar. Es como querer suicidarte y notar que eres inmortal. Es cruel.
Básicamente, por si no lo he dicho antes, en la nota que me escribí a mí misma puse "no vales nada, no les importas a nadie y nunca lograrás nada". Comienzo a pensar que tengo razón. Aunque siempre estuve segura, parezco estarlo un poco más cada minuto. Si fuera bonita, tendría por seguro que a todo mundo le preocuparían mis ideas suicidas. Como no lo soy, entonces nadie podría molestarse en gastar algo de su jodido tiempo en salvar algo menor. Eso soy, como un perro callejero. Que todo mundo dice ayudar pero sólo fingen lo necesario de empatía para quedar bien socialmente, y que, finalmente, a todos les parece secretamente una carga que sería mejor si se va.
Quiero vomitar y llorar. Constantemente quiero eso, o encerrarme en un agujero en la tierra y quedarme allí gritando y llorando, con un arma para matarme y que se descomponga mi cuerpo allí sin que nadie lo note. ¿por qué alguien habría de notarlo? O, si lo nota, ¿por qué le importaría? Ni a mí me importaría mucho.
Tuesday, July 31, 2012
Hemos pasado de la caja de cristal a la casa de madera en medio del bosque grisáceo
Mi padre estuvo alterado estos días, sé que es porque mi primo, el hombre que más le ha ayudado en su vida, llega a eso de las doce de la noche de hoy.
Viene con su hija de 4 años, L, y su esposa francesa. Siento celos de esa niña. Tiene cuatro años, es vivaz, tiene una madre y un padre que la aman y adoran por sobre todo y su vida es una habitación llena de puertas y ventanas de posibilidades. Y con cada segundo que vive, muere una de las salidas. Siento celos de que tiene la oportunidad de la vida. ¿Qué será de ella? A este momento de su vida, puede ser todo lo que quiera ser. Puede ser una astronauta, o cantante, o policía, o presidente o cualquiera de las profesiones que comúnmente dicen los niños que desean practicar al ser mayores. Yo ya he perdido muchas ventanas y puertas, por cada segundo que pasa mueren cinco salidas en mi habitación. Sin embargo, cada mes nace una ventana en una lúgubre pared de esta alcoba, una ventana con un marco de madera podrida, salpicaduras de sangre y de semen. Son ventanas curiosas, enfermas y agradables para mí. La primera ventana de esas que comenzó a llenas la pared descuidada de la alcoba como una epidemia, me mostraba tras su marco un bello sueño suicida. Luego siguieron más: de prostituta, de asesina, de necrofílica, de zoofílica. Todas esas ventanas tienen algo en común, bien, dos cosas en común. La primera es, como queda obvio, que son ventanas. Todas ellas. ¿Por qué? Simplemente por esto. Las habitaciones que tenemos tienen tres tipos de cosas, aunque es más bien una casa de lo cual hablamos. Poseen puertas, ventanas y conductos de ventilación. Al pasar por una puerta, ventana o conducto de ventilación pasas a un alcoba nueva, y esto se repite y se repite, siendo la última puerta la más grande y común en todos nosotros: la que nos llevará al bosque de la muerte. Las puertas son posibilidades obvias e inmediatas, cosas que son totalmente posibles con sólo mover un dedo. Los niños pequeños poseen más puertas que ventanas o conductos e ventilación, prácticamente sus habitaciones decoradas con alfombras colores pastel y con juguetes de madera y plástico tienen las pareces atestadas de puertas, y una que otra ventana, tal vez un sólo conducto de ventilación. Es porque tienen todas las posibilidades abiertas. Las ventanas son cosas que también pueden pasar, pero debes hacer esfuerzo para subirte al marco de la ventana sin caer y tener el impulso para atravesarla o incluso romper el cristal. Esas aumentan conforme envejecemos. Y los conductos de ventilación son las cosas más difíciles de lograr. Debes sacarle los tornillos a la rejilla que cubre los conductos, luego alzar la oxidada puerta, y por último, arrastrarte entre las apretadas paredes de metal para pasar a otra habitación. Con los conductos avanzamos varias habitaciones, pero el peligro es que puedes sofocarte allí dentro por falta de aire. Pese a ser conductos de ventilación, su uso es únicamente el de ser caminos, el final del conducto que debería ser una salida fuera de la casa (al bosque de la muerte, claro) está sellado y es casi imposible abrirlo.
La segunda cosa que tienen en común todas esas ventanas es, como ya he dicho, que todas contienen paisajes inhóspitos. Y se multiplican con rapidez. No me desagradan.
Volviendo a L, llegan esta noche. La niña no come nada que no prepare su madre. Mientras estuvimos de vacaciones en la playa apenas comía, porque nos alimentábamos en restaurantes, los cuales parecen no gustarle. Prefiere por sobre todo una comida casera hecha por mamá. Cuando lleguen ellos veré si come del Risotto que su madre y la mía planean preparar. Espero que me guste.
Polly tiene la manía de que, cuando comienzas a rascar su cuello, si te detienes y él no está preparado para dejar ir la comodidad, baja la cabeza con cara tierna y adorable esperando que sus engaños inocentes te convenzan de que lo acicales.
Viene con su hija de 4 años, L, y su esposa francesa. Siento celos de esa niña. Tiene cuatro años, es vivaz, tiene una madre y un padre que la aman y adoran por sobre todo y su vida es una habitación llena de puertas y ventanas de posibilidades. Y con cada segundo que vive, muere una de las salidas. Siento celos de que tiene la oportunidad de la vida. ¿Qué será de ella? A este momento de su vida, puede ser todo lo que quiera ser. Puede ser una astronauta, o cantante, o policía, o presidente o cualquiera de las profesiones que comúnmente dicen los niños que desean practicar al ser mayores. Yo ya he perdido muchas ventanas y puertas, por cada segundo que pasa mueren cinco salidas en mi habitación. Sin embargo, cada mes nace una ventana en una lúgubre pared de esta alcoba, una ventana con un marco de madera podrida, salpicaduras de sangre y de semen. Son ventanas curiosas, enfermas y agradables para mí. La primera ventana de esas que comenzó a llenas la pared descuidada de la alcoba como una epidemia, me mostraba tras su marco un bello sueño suicida. Luego siguieron más: de prostituta, de asesina, de necrofílica, de zoofílica. Todas esas ventanas tienen algo en común, bien, dos cosas en común. La primera es, como queda obvio, que son ventanas. Todas ellas. ¿Por qué? Simplemente por esto. Las habitaciones que tenemos tienen tres tipos de cosas, aunque es más bien una casa de lo cual hablamos. Poseen puertas, ventanas y conductos de ventilación. Al pasar por una puerta, ventana o conducto de ventilación pasas a un alcoba nueva, y esto se repite y se repite, siendo la última puerta la más grande y común en todos nosotros: la que nos llevará al bosque de la muerte. Las puertas son posibilidades obvias e inmediatas, cosas que son totalmente posibles con sólo mover un dedo. Los niños pequeños poseen más puertas que ventanas o conductos e ventilación, prácticamente sus habitaciones decoradas con alfombras colores pastel y con juguetes de madera y plástico tienen las pareces atestadas de puertas, y una que otra ventana, tal vez un sólo conducto de ventilación. Es porque tienen todas las posibilidades abiertas. Las ventanas son cosas que también pueden pasar, pero debes hacer esfuerzo para subirte al marco de la ventana sin caer y tener el impulso para atravesarla o incluso romper el cristal. Esas aumentan conforme envejecemos. Y los conductos de ventilación son las cosas más difíciles de lograr. Debes sacarle los tornillos a la rejilla que cubre los conductos, luego alzar la oxidada puerta, y por último, arrastrarte entre las apretadas paredes de metal para pasar a otra habitación. Con los conductos avanzamos varias habitaciones, pero el peligro es que puedes sofocarte allí dentro por falta de aire. Pese a ser conductos de ventilación, su uso es únicamente el de ser caminos, el final del conducto que debería ser una salida fuera de la casa (al bosque de la muerte, claro) está sellado y es casi imposible abrirlo.
La segunda cosa que tienen en común todas esas ventanas es, como ya he dicho, que todas contienen paisajes inhóspitos. Y se multiplican con rapidez. No me desagradan.
Volviendo a L, llegan esta noche. La niña no come nada que no prepare su madre. Mientras estuvimos de vacaciones en la playa apenas comía, porque nos alimentábamos en restaurantes, los cuales parecen no gustarle. Prefiere por sobre todo una comida casera hecha por mamá. Cuando lleguen ellos veré si come del Risotto que su madre y la mía planean preparar. Espero que me guste.
Polly tiene la manía de que, cuando comienzas a rascar su cuello, si te detienes y él no está preparado para dejar ir la comodidad, baja la cabeza con cara tierna y adorable esperando que sus engaños inocentes te convenzan de que lo acicales.
Wednesday, May 9, 2012
La putrefacción de la tumba (¿?)
La primera vez que sopesé el suicidio contaba con nueve años. En ese entonces, no pensaba en este de forma tan profunda como ahora.Se lo comenté a S, como una opción. Ni sabía por qué quería tomar la decisión de morir. Supongo que lo vi simple, te vas y listo, es sólo eso. Ella se sobresaltó y me dijo "¡Alice, no hagas eso! ¡Pero en qué cosas estás pensando!". Ni sabía el cómo. En ese momento, creía que sólo era morir, no sabía como matarme y no le tenía miedo por eso, porque no entendía a fondo el proceso de desaparecer de la vida. Creía que morías por viejo, por enfermo o porque alguien te mataba; mas era un poder único de los asesinos, el cómo era desconocido, algo que sólo ellos sabían hacer y que los niños no conocerían hasta ser mayores. Pero no pensaba el cómo, sólo pensaba en morir.
"Imagino mi cuerpo muerto cinco metros bajo tierra
el ataúd es cómodo, de pintura y de madera
estoy llena de gusanos y larvas
comen con emoción mi carne putrefacta
mi piel está casi del todo carcomida
están a punto de terminar de roer mi vagina
Se comieron ya la carne de mis pechos
los únicos acompañantes de mi eterno lecho
llenaron las cuencas de mis ojos
mis tejidos restantes, cada vez más pocos
no falta tanto para el fin de la odisea
hasta que se coman mi cerebro no abandonaré mi vana idea"
Este poema lo escribí hoy en clase, ahora he decidido nombrarlo "El ataúd bajo la lápida". Hace días que empecé a matar el tiempo escribiendo poemas durante mis horas de "enseñanza" pero en realidad es enseñanza vacía. Empecé a escribir poemas de matiz sádica explicita también, luego escribiré aquí alguno, pero por el momento no. Se los muestro todos a C, me alegra mucho puesto que me dice que tengo talento para ser poeta. Asusté a J, que leyó uno de mis poemas sádicos, tal vez sólo jugaba, o tal vez sabe que yo sí siento ese deseo de sangre, tortura y muerte. ¿Qué puedo decir? Desciendo de Illuminatis, de una linaje de ellos, o sólo entraron en mi cabeza desde muy temprana edad pero queriéndome hacer una sabia como ellos en lugar de una esclava. En resumen, entrenaron mis ojos de caleidoscopio. Sé más. Quiero que él sepa tanto como yo, pero sólo él.
Lo siento, hoy me siento oscuramente fuera de mí. Me voy a dormir, acabo de darme una ducha y depilarme las piernas. Estoy cansada. Anoche leí un libro (La noche estrellada, de Jimmy Liao) que me gusta y me conmueve "dedicado a todos los niños que no logran sintonizar con el mundo". Yo soy una de esas, amigo Liao.
Es interesante, me siento muy identificada con la niña del libro y con el niño también. ¿No es raro? Hasta donde sé sólo me siento identificada con cuatro personas en el mundo, y todas están muertas o no son reales. La primera y con quien más me siento identificada es Kurt Cobain, la segunda es Paloma Josse del libro 'La elegancia del erizo', la tercera y la cuarta son el niño y la niña del libro. Luego especificaré a fondo por qué, pero por el momento quiero dormir, morir.
"Imagino mi cuerpo muerto cinco metros bajo tierra
el ataúd es cómodo, de pintura y de madera
estoy llena de gusanos y larvas
comen con emoción mi carne putrefacta
mi piel está casi del todo carcomida
están a punto de terminar de roer mi vagina
Se comieron ya la carne de mis pechos
los únicos acompañantes de mi eterno lecho
llenaron las cuencas de mis ojos
mis tejidos restantes, cada vez más pocos
no falta tanto para el fin de la odisea
hasta que se coman mi cerebro no abandonaré mi vana idea"
Este poema lo escribí hoy en clase, ahora he decidido nombrarlo "El ataúd bajo la lápida". Hace días que empecé a matar el tiempo escribiendo poemas durante mis horas de "enseñanza" pero en realidad es enseñanza vacía. Empecé a escribir poemas de matiz sádica explicita también, luego escribiré aquí alguno, pero por el momento no. Se los muestro todos a C, me alegra mucho puesto que me dice que tengo talento para ser poeta. Asusté a J, que leyó uno de mis poemas sádicos, tal vez sólo jugaba, o tal vez sabe que yo sí siento ese deseo de sangre, tortura y muerte. ¿Qué puedo decir? Desciendo de Illuminatis, de una linaje de ellos, o sólo entraron en mi cabeza desde muy temprana edad pero queriéndome hacer una sabia como ellos en lugar de una esclava. En resumen, entrenaron mis ojos de caleidoscopio. Sé más. Quiero que él sepa tanto como yo, pero sólo él.
Lo siento, hoy me siento oscuramente fuera de mí. Me voy a dormir, acabo de darme una ducha y depilarme las piernas. Estoy cansada. Anoche leí un libro (La noche estrellada, de Jimmy Liao) que me gusta y me conmueve "dedicado a todos los niños que no logran sintonizar con el mundo". Yo soy una de esas, amigo Liao.
Es interesante, me siento muy identificada con la niña del libro y con el niño también. ¿No es raro? Hasta donde sé sólo me siento identificada con cuatro personas en el mundo, y todas están muertas o no son reales. La primera y con quien más me siento identificada es Kurt Cobain, la segunda es Paloma Josse del libro 'La elegancia del erizo', la tercera y la cuarta son el niño y la niña del libro. Luego especificaré a fondo por qué, pero por el momento quiero dormir, morir.
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